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17 DE FEBRERO |

Nuevo prototipo de páncreas artificial

Desarrollan un nuevo prototipo de páncreas artificial con la última tecnología I-Q para controlar los niveles de glucosa en sangre.

Cerca de 420 millones de personas padecen diabetes en todo el mundo y la Federación Internacional de Diabetes alerta de que, en 2040, uno de cada 10 adultos padecerá la enfermedad, lo que supondrá 642 millones de personas. En España, de los más de 6 millones de diabéticos, el 13 % corresponde a los que padecen la diabetes tipo 1 (unos 90.000) y cada año se contabilizan 1.200 nuevos casos en niños menores de 15 años. Para ellos, se ha creado un páncreas artificial que podría mejorar, sin ninguna duda, la calidad de vida de gran parte de estos enfermos.

Se trata de un nuevo prototipo, con tecnología denominada Control I-Q, que promete ser muy efectivo a la hora de controlar la glucosa en sangre en pacientes con diabetes tipo 1, la considerada más peligrosa.

Páncreas artificial con tecnología Control I-Q- ÓN

Pero ¿qué es un páncreas artificial? Es un sistema capaz de rastrear de forma continua el nivel de glucosa en sangre, calcula cuando se necesita insulina y la administra, de forma automática, usando una bomba de insulina. Aunque este sistema no elimina por completo la necesidad de aportes del paciente, reducen mucho el nivel de esfuerzo.

El páncreas artificial con la última tecnología Control I-Q, está dando unos datos más efectivos que los existentes hasta la fecha tanto a la hora de controlar los niveles de glucosa en sangre como al resultar eficaz también por la noche, momento más delicado por si caen de golpe los niveles mientras se duerme.

Este páncreas permite realizar cálculos matemáticos para ajustar automáticamente la dosis de insulina que necesita cada usuario.

Formado por tres elementos: una bomba de insulina, un sistema de medición de azúcar, y un algoritmo de control avanzado que, utilizando la información de monitoreo, realiza los cálculos matemáticos necesarios para ajustar automáticamente la dosis de insulina, ya ha superado la tercera fase de los ensayos clínicos.

Y este invento permitirá a las personas diabéticas llevar una vida más sencilla sin tener que estar permanentemente controlando los niveles de glucosa, mediante una serie de molestos pinchazos, inyección de insulina y estricto control de la dieta.

Para probar la eficacia y seguridad de este páncreas artificial, un equipo dirigido por los Dres. Sue A. Brown y Boris Kovatchev, de la Universidad de Virginia, y el Dr. Roy W. Beck, del Centro Jaeb de Investigación en Salud, participó con el sistema de tecnología Control-IQ, en el estudio The International Diabetes Closed-Loop (iDCL) Study. Se probaron en total y por separado cinco tipos distintos de páncreas artificiales desarrollados por diez centros de investigación de EE.UU. y Europa y durante seis meses.

El estudio ha sido financiado por el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (EEUU), y se inscribieron 168 personas con diabetes tipo 1 (es la que se produce cuando el páncreas no sintetiza correctamente la insulina, que es la hormona que controla los niveles de glucosa en sangre. Se denomina también diabetes insulinodependiente ya que las personas que la padecen necesitan el suministro diario de esta hormona).

Los participantes, mayores de 14 años, probaron los prototipos mientras hacían su vida normal, con sus rutinas y solo acudían al centro de investigación para descargar los datos. De esta forma, y sin ningún tipo de monitorización en remoto, los resultados obtenidos se conseguían en condiciones totalmente reales.

Todos los voluntarios fueron asignados aleatoriamente para utilizar el páncreas artificial Control-IQ o la terapia con bomba aumentada por sensor (SAP). SAP utiliza un monitor continuo de glucosa y una bomba de insulina, pero aún requiere información y decisiones frecuentes del usuario sobre cuándo y cuánta insulina administrar. El sistema Control-IQ, por su parte, utiliza algoritmos informáticos avanzados para ajustar automáticamente las dosis de insulina en función de los niveles de glucosa.

Los resultados se publicaron online el 16 de octubre de 2019 en el New England Journal of Medicine y revelaron que los usuarios del sistema Control-IQ,  en comparación con el grupo control -terapia con bomba aumentada con sensor con un medidor continuo de glucosa y una bomba que no ajustaba insulina automáticamente durante todo el día-, estuvieron más tiempo a lo largo del día con sus niveles de glucosa en sangre en el rango que se considera normal, además de mostrar mejoras en el tiempo que pasaban en glucemia alta y baja, en la hemoglobina A1c y en otras variables relacionadas con el control de la diabetes.

Los espectaculares resultados le han valido la aprobación por parte de la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos) el pasado 13 de diciembre de 2019 y el director del proyecto, doctor Kovatchev, por su parte, ha asegurado que: “Estamos entusiasmados de que nuestra investigación de una década, se haya traducido con éxito a la práctica clínica. Este es un sistema de control de glucosa automatizado interoperable de nueva generación, que permite la integración perfecta de un sensor de glucosa continuo, una bomba de insulina y un algoritmo de control inteligente”.

El páncreas artificial es solo un ejemplo más del impacto de la tecnología y la innovación están haciendo por la medicina. A él se suma la creación de corazones bioartificiales a través de diferentes técnicas o la incorporación de la inteligencia artificial para detectar hemorragias cerebrales.

Lo que es evidente es que la comunidad científica está volcada en ofrecer las máximas mejoras posibles para conseguir dar solución a problemas de salud como la diabetes.

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