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13 DE ABRIL |

Cascos para leer la mente, ¿cómo funcionan?

Los cascos para leer la mente ha tomado relevancia en el ámbito tecnológico. Una de las razones de su notoriedad es que permiten monitorizar el nivel de estrés y rendimiento cognitivo de los usuarios.

Una de las empresas pioneras que ha comenzado a trabajar en cascos para poder leer la mente es la californiana Emotiv, y su técnica se basa en la electroencefalografía (EEG) para registrar la actividad eléctrica del cerebro. Las vinchas (cinta o diadema que se pone alrededor de la cabeza) que fabrica la empresa cuentan con electrodos que se activan y registran la actividad eléctrica del cerebro.

El objetivo final es leer las ondas cerebrales, que es la actividad eléctrica producida por el cerebro. De esta manera, buscan desde funcionar como interfaz humano computadora hasta como herramientas de relajación o inducción del sueño (Emotiv dice que este sistema permite conciliar el sueño hasta un 40% más rápido, así como reducir la frecuencia con la que uno se despierta a la noche en un 53%). También hay proyectos que recurren a cascos y a hilos que se implantan quirúrgicamente en el cerebro como Neuralink, que es uno de los múltiples proyectos en los que participa Elon Musk. Esta iniciativa consiste en la inserción en el cerebro de hilos de electrodos pequeños y flexibles.

Cascos leer mente a usuarios- ÓN

Estos cascos permiten monitorear el nivel de estrés y rendimiento cognitivo de los usuarios. El algoritmo de Comandos Mentales de Emotiv reconoce pensamientos entrenados que pueden asignarse para controlar objetos virtuales y reales con tan solo pensar. La empresa vende varios de estos cascos, no solo capaces de ayudar a comunicar mejor, según afirman, sino también diseñados para recoger todo tipo de datos cognitivos. Esta tecnología, según aseguran los responsables del proyecto, también permite al usuario revisar sus niveles de estrés y otros estados mentales.

En cualquier caso, todavía queda mucho por avanzar, incluso en un dispositivo que lleva ya años en el mercado. Aunque suenen futuristas, las tecnologías que se usan para fabricar dispositivos que lean las ondas cerebrales no son tan diferentes de las que utiliza la neurociencia en hospitales de todo el mundo como Imágenes por Resonancia Magnética (IRM) y Electroencefalografía (EEG).

Otro uso que cada vez más extendido de este tipo de tecnología, es para ayudar a las personas que tienen afectada su capacidad de habla o comunicación.

Otro uso que cada vez más extendido de este tipo de tecnología, es para ayudar a las personas que tienen afectada su capacidad de habla o comunicación en general por haber sufrido trastornos neurodegenerativos. La idea es ser capaz de crear un casco que lea la señal eléctrica de nuestro cerebro y la traduzca a palabras vocalizadas mediante un dispositivo, como nuestro móvil. Las señales recopiladas se amplifican y digitalizan y luego se envían a un ordenador o móvil para su almacenamiento y procesamiento de datos. Este sistema de control cerebral podría incluso permitir la eliminación del uso de teclados y ratones.

En la Universidad de Columbia (Estados Unidos) un grupo de investigadores ha creado un sistema capaz de leer el pensamiento y de transformarlo en lenguaje. En concreto, esta tecnología es capaz de reconstruir las palabras que una persona está oyendo y transmitirlas con una voz robótica, sencillamente monitorizando la actividad cerebral. Este logro, que ha sido publicado en la revista Scientific Reports, abre la puerta a nuevos sistemas de comunicación para personas que no pueden hablar, como las que tienen esclerosis lateral amiotrófica (ELA), y a futuros dispositivos que permitirían comunicarse directamente con ordenadores a través del pensamiento. “Perder la voz a causa de una enfermedad o una lesión es muy devastador. Con la tecnología adecuada, hemos mostrado que los pensamientos de estas personas carentes de voz pueden ser descodificados y comprendidos por cualquier persona que escuche», ha explicado Nima Mesgarani, director de la investigación.

El equipo de Mesgarani creó un algoritmo, llamado «vocoder», capaz de producir discursos hablados después de entrenar escuchando conversaciones. Se trata de la misma tecnología usada por Echo, de Amazon, o por Siri, de Apple, para darnos respuestas verbales a nuestras preguntas.

En este caso, en vez de entrenar al algoritmo con conversaciones, le enseñaron a interpretar patrones de actividad cerebral. «La idea es que si el que lleva este implante piensa “necesito un vaso de agua”, nuestro sistema pueda identificar las señales cerebrales generadas con ese pensamiento, y convertirlas en una frase. Esto lo cambiaría todo. Le daría a cualquiera que haya perdido su capacidad de hablar, una nueva oportunidad de conectar con el mundo a su alrededor».

Los cascos más avanzados aún no leen la mente debido a la dificultad que tiene entender el funcionamiento del cerebro, pero ya consiguen leer las neuronas. En este sentido los avances ya están alcanzando cotas tan impresionantes como la creación de un algoritmo capaz de reproducir la imagen que estamos imaginando, gracias a la implicación de redes neuronales y machine learning, dos tecnologías ligadas a estos avances, el dispositivo distingue las órdenes y las filtra, permitiendo interactuar con otro software. De esta manera, este pequeño casco, no invasivo, se convierte en la puerta de entrada para interactuar con el mundo a través de la mente.

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