Los ocupantes de un vehículo eléctrico se marean más que en un vehículo a combustión
Seguridad vial

¿Por qué nos mareamos más en un vehículo eléctrico?

Diversos estudios señalan que los pasajeros de vehículos eléctricos experimentan mareos con mayor frecuencia que en los de combustión. Te contamos las causas.

  • 23 de octubre de 2025
  • 2 minutos

La cinetosis no es algo nuevo: el cerebro se marea cuando lo que ven los ojos, lo que detecta el oído interno y lo que siente el cuerpo no encaja. Ese desfase sensorial explica por qué hay personas que se descomponen tanto en un barco que cabecea a baja frecuencia como en un coche que acelera y frena sin que lo anticipemos. 

Lo que sí es nuevo es el contexto: según un estudio reciente, cada vez más pasajeros reportan mareos en coches eléctricos y, a diferencia del vehículo de combustión, aquí confluyen varios factores propios de los EV. 

“La mayor propensión al mareo en eléctricos puede atribuirse a la falta de experiencia previa y de señales anticipatorias, ruido y vibraciones del motor, en las que el cerebro se apoya para estimar fuerzas de movimiento”, explica William Emond, estudiante de la Universidad de Tecnología de Belfort-Montbéliard y autor del estudio. 

Entre las principales razones por las que el mareo en coches eléctricos es más frecuente que en los térmicos están el silencio y la suavidad. En un térmico, el sonido del motor y los cambios de marcha avisan de lo que viene; en un eléctrico, la entrega de par es inmediata y casi muda. En segundo lugar, por el frenado regenerativo: la deceleración sostenida expone al pasajero a oscilaciones de baja frecuencia, justo el rango que más marea. 

Un estudio experimental publicado en 2025 confirma que niveles altos de regeneración incrementan la cinetosis, mientras que aportar “cues” auditivos la mitiga. De hecho, existen apps basadas en este principio que previenen el mareo incluso cuando se viaja mirando la pantalla de un móvil.

Además de las razones descritas como propias del coche eléctrico, hay situaciones que aumentan la probabilidad de cinetosis en parte de la población y en cualquier tipo de coche

Otro motivo es la “novedad del entorno de movimiento”. Adaptarse lleva tiempo: cuando el patrón de fuerzas cambia, el cerebro necesita reconstruir su modelo interno. Mientras lo logra, la susceptibilidad al mareo aumenta. Este mecanismo de adaptación está respaldado por estudios académicos que apuntan en la misma dirección: el papel de la regeneración y la ausencia de señales sonoras en el aumento de náuseas, y la utilidad de mejorar la predictibilidad del movimiento.  

Además de las razones descritas como propias del coche eléctrico, hay situaciones que aumentan la probabilidad de cinetosis en parte de la población y en cualquier tipo de coche, como viajar en las plazas traseras, leer, mirar una pantalla o sufrir los movimientos de un estilo brusco de conducción.  

Pero también hay trucos que mitigan esa desagradable sensación, como ingerir alimentos ligeros, apoyar la cabeza para evitar que se mueva, fijar la mirada en un punto lejano, mantener una conducción más anticipatoria y suave o, en el caso de los eléctricos, entrenar la habituación con trayectos cortos y la mirada puesta en el horizonte, así como devolver referencias sensoriales mediante sonidos de propulsión, iluminación o vibraciones.  

Otro remedio que parece estar demostrando su eficacia es escuchar música. Así lo confirma un estudio realizado por científicos de la Universidad del Suroeste de China, que tuvieron en cuenta cómo interviene la música en el estado anímico de las personas. 

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