Mejoras de Google maps
Seguridad vial

Esta es la nueva actualización de Google Maps, que se conecta con Gemini

El nuevo Google Maps evoluciona a una vista tridimensional muy detallado o las preguntas abiertas. Todo ello basado en inteligencia artificial.

  • 18 de mayo de 2026
  • 2 minutos

La aplicación que millones de conductores españoles abren a diario para llegar al trabajo, esquivar un atasco o aventurarse por una carretera secundaria ha cambiado de piel. Google ha desplegado desde marzo la mayor renovación de Google Maps en más de una década, una actualización que sustituye la clásica vista bidimensional por un entorno tridimensional muy detallado y que apoya buena parte de su inteligencia en Gemini, el modelo de IA generativa de la compañía.

La novedad más visible se llama navegación inmersiva. En la pantalla aparecen edificios, pasos elevados, badenes y la propia orografía del terreno reproducidos con un nivel de detalle inédito. Gemini procesa millones de imágenes de Street View y fotografías aéreas para reconstruir cada cruce con sus carriles, sus pasos de cebra, los semáforos y las señales de stop. Para evitar que esa cantidad de información se convierta en ruido visual, los desarrolladores han incorporado zooms automáticos según la velocidad y edificios traslúcidos que dejan entrever el siguiente giro antes de llegar a él.

Gemini procesa millones de imágenes de Street View y fotografías aéreas para reconstruir cada cruce con sus carriles, sus pasos de cebra, los semáforos o señales.

El segundo gran cambio responde al nombre de Ask Maps. El usuario formula una pregunta abierta, como “¿dónde puedo cenar cerca de mi ubicación, con terraza y sin reserva?”, o “¿qué cargador rápido me pilla de paso a Burgos?”, y la aplicación devuelve respuestas conversacionales con sugerencias de rutas, horarios y reseñas filtradas. La idea no es solo ahorrar toques en la pantalla, sino entender la intención del conductor con el mismo lenguaje con el que se hablaría a un copiloto humano.

Esa misma capacidad ha aterrizado también en Android Auto, donde Gemini ha relevado al viejo Google Assistant. El despliegue arrancó en España hace unos meses y permite encadenar peticiones complejas sin soltar el volante: dictar un mensaje de WhatsApp y editarlo antes de enviarlo, buscar gasolineras filtrando por marca y precio o pedir que recalcule la ruta evitando peajes. La compañía reconoce que los primeros días no han sido perfectos. Algunos usuarios han reportado fallos al reconocer ubicaciones, pero el sistema mejora con cada actualización del modelo en la nube.

Donde la nueva interfaz despliega todo su potencial es en la proyección sobre el salpicadero a través de Android Auto o CarPlay. Al ver el mapa en tres dimensiones en la pantalla central del coche, el conductor mantiene la mirada al frente y deja de buscar referencias en el móvil colocado en una rejilla de ventilación. Los carriles resaltados, las flechas que cuelgan literalmente sobre la calzada y la previsualización del lugar de aparcamiento al llegar al destino reducen las microdecisiones que más distraen en ciudad. No es un detalle menor: el móvil sigue siendo la principal fuente de distracciones al volante en España, una variable en la que la inteligencia artificial empieza a aportar mejoras tangibles de seguridad vial, según los expertos del sector.

Hay otros cambios que pasan más desapercibidos, pero pesan en el día a día. La aplicación avisa de forma proactiva cuando detecta una ruta más rápida o más barata y muestra una comparativa antes de aceptarla, en lugar de imponerla a media marcha. Antes de salir, permite recorrer Street View del destino para reconocer la fachada y, ya en los últimos metros, resalta la entrada principal y el lado correcto de la calle para detenerse, una ayuda muy de agradecer en cascos urbanos densos como Madrid o Barcelona. Y para quienes se mueven a pie o en bici, las indicaciones reproducen ahora el mismo nivel de detalle visual que en el coche.

La actualización llega de forma escalonada a Android e iOS y convive con la interfaz clásica para quien no quiera cambiar de hábitos. Pero la dirección que toma la aplicación es clara: el mapa deja de ser un plano más afinado para convertirse en un copiloto que entiende lo que se le pregunta.

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