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3 claves para preparar las carteras para el verano

Pedro Pablo Garcia

Por Pedro Pablo García, director de asset allocation de Mutuactivos

Los primeros meses del año han sorprendido por las alzas generalizadas de los activos de riesgo. La razón principal radica en el cambio de sesgo de los bancos centrales, que siguen dando su apoyo incondicional para evitar una desaceleración del crecimiento, algo que se está haciendo patente en los diferentes indicadores que vamos conociendo, especialmente en Europa y en los países emergentes.  

La incertidumbre que están generando las tensiones comerciales entre Estados Unidos y el resto del mundo tampoco ayuda. Sin embargo, la lectura que está haciendo el mercado está muy polarizada. Por un lado, tenemos a los mercados de renta fija, que, con los tipos en mínimos, nos indican su desconfianza. Del mismo modo, sectores cíclicos, como los automóviles, materias primas o energía, descuentan una economía a las puertas de la recesión. Por el contrario, los bajos tipos de interés hacen que el crédito siga recibiendo flujos de los inversores, al igual que sectores defensivos de la renta variable, muy ligados a la evolución de los tipos de interés, que ya se consideran cuasi bonos. En este contexto, las altas valoraciones y la incertidumbre macro nos hacen adoptar un posicionamiento más defensivo.

He aquí nuestras tres claves para preparar las carteras este verano:

1. Menor exposición a renta variable: La volatilidad se ha mantenido reducida y pensamos que en los próximos meses veremos mayores oscilaciones en los precios. No pensamos que sea el momento de una rotación sectorial hacia los segmentos percibidos como defensivos (consumo estable, utilities...) ya que su atractivo radica en la tasa de descuento aplicada, y no tanto en el potencial de revalorización.

Geográficamente, aunque Europa presenta potenciales mayores, los catalizadores para que se materialicen las subidas son globales. De ahí que recomendemos diversificar incorporando estrategias de dividendo en EE.UU. y compañías de alta capitalización.  Los países emergentes nos siguen pareciendo atractivos en el largo plazo.

2. Estrategias flexibles en renta fija: En renta fija, apostamos por estrategias flexibles, tanto de duración, como de crédito. Los próximos meses no estarán exentos de volatilidad, con lo que realizar una gestión dinámica será clave. La fuerte entrada de flujo en activos “high yield” e “investment grade” y las bajas rentabilidades hacen que los riesgos sean muy asimétricos, por lo que, en este sentido, recomendamos reducir posiciones. Dentro del crédito, mantenemos la exposición al sector financiero.

3. Altos niveles de liquidez: en estos momentos en los que el mercado exige asumir más riesgo para conseguir las mismas rentabilidades que hace años, nos parece adecuado mantener altos niveles de liquidez en cartera que nos permitan aumentar exposición a riesgo en momentos de tensión de los mercados.

En definitiva, recomendamos carteras con baja exposición a renta variable, incorporar coberturas aprovechando las bajas volatilidades actuales y destinar parte de la inversión a gestores flexibles, tanto en renta variable como en renta fija.

Vemos un mercado con poco potencial y con rentabilidades excepcionales acumuladas en el año. Preservarlas es clave.