Publicado por Mutuactivos | 22 de junio de 2026
Muchos pensionistas miran cada mes el ingreso de su pensión y se quedan con la cifra final, pero detrás de ese importe hay un cálculo que no siempre resulta fácil de entender. ¿De dónde sale exactamente esa cantidad? ¿Por qué varía entre personas? ¿Qué significan los conceptos que aparecen en el desglose?
Aprender a leer la nómina de la pensión permite responder a todas estas preguntas y tener una visión más clara de los ingresos en la jubilación.
El primer elemento para entender lo que se cobra es la base reguladora. Aunque no siempre aparece en el recibo mensual, sí figura en la resolución de pensión inicial y es el punto de partida de todo el cálculo. Se obtiene a partir de las cotizaciones realizadas a lo largo de la vida laboral (actualmente, tomando como referencia los últimos 25 años). En términos sencillos, es una media de lo que se ha aportado al sistema.
A partir de esa base se aplica un porcentaje que depende de los años cotizados. Este es uno de los factores que más influye en el resultado final. Con el mínimo necesario para acceder a la pensión contributiva (15 años), se tiene derecho al 50% de la base reguladora. A medida que aumentan los años cotizados, ese porcentaje crece progresivamente hasta alcanzar el 100% en carreras laborales más largas.
De la combinación de la base reguladora y el porcentaje resulta la pensión inicial o teórica. Sin embargo, el importe que aparece en la nómina puede incluir otros ajustes.
Uno de ellos son los complementos. El más habitual es el complemento a mínimos, que se aplica cuando la pensión calculada está por debajo del umbral fijado por ley. También pueden existir otros, como el complemento por brecha de género, para carreras que se han visto alteradas por la crianza.
Una vez definida la pensión bruta tras la suma de la pensión inicial y los complementos, el siguiente paso en el desglose son las retenciones. La principal es el IRPF, ya que la pensión tributa como rendimiento del trabajo. Por eso, es importante distinguir entre el importe bruto (la pensión antes de impuestos) y el importe neto, que es lo que finalmente se ingresa en la cuenta.
También conviene fijarse en cómo se distribuyen los pagos. En la mayoría de los casos, la pensión se abona en 14 pagas: doce mensualidades ordinarias y dos extraordinarias al año (en junio y noviembre). Esto explica por qué en determinados meses el ingreso es mayor.
Por último, cabe señalar que la pensión no es una cantidad fija para siempre, sino que se actualiza anualmente en función de la evolución de los precios, lo que se traduce en subidas que se reflejan en los recibos.
En definitiva, la nómina de la pensión sigue una lógica clara: sobre una base inicial se aplican porcentajes, ajustes, complementos y retenciones hasta llegar al importe final. Comprender este desglose no solo ayuda a verificar que todo es correcto, sino que también permite tener una mejor visión de los ingresos en la jubilación y planificar con mayor criterio el ahorro.
Calcula tu pensión de jubilación estimada y cómo puedes complementar tus ahorros para conseguir tu jubilación ideal con los simuladores del Observatorio de Pensiones de Mutua Madrileña.