Publicado por Mutuactivos | 30 de diciembre de 2025
Asumir el creciente gasto en pensiones públicas es uno de los retos a los que se enfrenta España a medio y largo plazo. Según un informe de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada), entre 2010 y 2023, el importe que el Estado empleaba en estas partidas aumentó un 79,21%, y pasó de 105.505 millones de euros a 189.070 millones, hasta representar un 12,7% del PIB. Además, estimaciones de diferentes organismos apuntan que ese gasto ya alcanza el 12,9%.
Según la OCDE, el gasto medio de los países desarrollados entre 2020 y 2023 fue del 8,9%, mientras que la media de la Unión Europea (UE) se situó en el 8,5% del PIB al final del mismo periodo. En ambos casos, se trata de cifras unos cuatro puntos inferiores a las de España.
También de acuerdo con la OCDE, la partida de las pensiones no superará el 13% del PIB en España hasta 2045 —en medio de la jubilación de la generación del baby boom—, un momento para el que el Gobierno prevé tener llena la hucha de las pensiones para asumir sin problemas ese gasto.
En todo caso, esto último no deja de ser una previsión a largo plazo sobre la que existe un alto grado de incertidumbre. Depende, entre otros factores, de que se mantenga la misma regulación y de unas tendencias demográficas que pueden verse alteradas. No obstante, en el caso de España hay un aspecto que preocupa más allá del gasto sobre el PIB: la suficiencia y sostenibilidad del sistema de la Seguridad Social.
Gastos e ingresos
Según se desprende del informe Evolución reciente y situación financiera del sistema público de pensiones español, elaborado por el economista de Fedea Miguel Ángel García, el gasto en pensiones acapara cada vez más gasto público. Si entre 2010 y 2023 el gasto en pensiones creció 3,1 puntos, el gasto público solo lo hizo en 0,4 puntos. Tanto es así que los desembolsos en pensiones públicas ya representan el 30% del gasto público de todas las administraciones.
Los desembolsos en pensiones públicas representan el 30% del gasto público de todas las administraciones
Algo a lo que se añade el desigual avance de gastos e ingresos. Así, las entradas de dinero en las arcas de la Seguridad Social solo han crecido 2,3 puntos de PIB desde 2010, ocho décimas menos que los desembolsos para el abono de las pensiones. Y se trata de un incremento que se debe fundamentalmente a las transferencias que el Estado hace a la Seguridad Social, lo que ha llevado a una pérdida de protagonismo de las cotizaciones sociales.
De hecho, los ingresos provenientes de las aportaciones de empleados y empresas han pasado de representar en 2010 el 92,3% del total de ingresos de los sistemas de pensiones a solo el 69,8% en 2023. El resto son transferencias del Estado, que han pasado a suponer alrededor de una cuarta parte de los ingresos de la Seguridad Social.
Dicho de otra forma, el sistema cada vez se sostiene menos por sí mismo y necesita de recursos adicionales. Y aún con esa inyección extra que recibe periódicamente del Estado, la Seguridad Social sigue en pérdidas.
"La situación del sistema público de pensiones español se mantiene inestable en términos financieros, incluso después de aumentar las transferencias del Estado; es cada vez menos contributivo y está asistiendo a un deterioro de la equidad entre generaciones, al establecer más cargas a las nuevas generaciones", concluye en su análisis Miguel Ángel García.