Publicado por Mutuactivos | 23 de enero de 2026
Cuando hablamos de ahorrar para la jubilación, la primera herramienta que nos viene a la mente es el plan de pensiones. Sin embargo, para los residentes en el País Vasco, el panorama es diferente y, en muchos aspectos, más ventajoso. Allí, los productos estrella son las EPSV (Entidades de Previsión Social Voluntaria).
Aunque ambos comparten el mismo objetivo —crear un colchón financiero para el retiro laboral mediante aportaciones que gozan de ventajas fiscales—, sus reglas de juego son significativamente diferentes. La clave reside en quién los regula: los planes de pensiones se rigen por la legislación estatal y están regulados por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (dependiente del Ministerio de Economía), mientras que las EPSV dependen de la normativa específica del País Vasco, que dependen del gobierno autonómico y de sus diputaciones forales.
Además, las EPSV tienen personalidad jurídica propia y sus órganos de dirección se eligen entre todos los socios, aquellos que realizan aportaciones, quienes definen también los estatutos de la EPSV. En este caso, el partícipe es socio de la entidad. Los planes de pensiones, por el contrario, no gozan de esta naturaleza y las personas que invierten dinero en este producto tienen únicamente la condición de partícipes.
El último cambio fiscal
Desde el 1 de enero de este 2026, la fiscalidad tanto de las EPSV como de los planes de pensiones ha cambiado sustancialmente en el País Vasco. La Hacienda Foral ha aprobado una modificación de cómo tributan los rescates del dinero invertido en productos de previsión social complementaria que beneficia a los contribuyentes vascos.
Hasta el momento, y como ocurre en el resto de España, estas prestaciones, al ser rescatadas, tributaban como rendimientos del trabajo, con un tipo impositivo que, en función de los ingresos, puede llegar hasta el 45%. Sin embargo, desde este año, la rentabilidad financiera positiva generada por las aportaciones tributa como rendimiento del capital mobiliario en el País Vasco, con tipos que oscilan entre el 21% y el 25%. Además, se establece la exención de dicha rentabilidad financiera cuando la prestación se perciba en forma de renta vitalicia o renta temporal de duración igual o superior a 15 años y tenga cuantía constante.
Esto se traduce en una fiscalidad claramente más beneficiosa para el contribuyente vasco, que verá reducida su carga impositiva en el momento del rescate.
Las EPSV tienen personalidad jurídica propia y sus órganos de dirección se eligen entre todos los socios
Aportaciones y deducciones
Además de la diferencia en la fiscalidad de los rescates, otra de las principales diferencias entre la modalidad vasca y la del resto de España se encuentra en los límites a las aportaciones anuales y en las rebajas fiscales asociados a dichas aportaciones a través de deducciones en el IRPF.
Tanto los planes de pensiones como las EPSV cuentan con dos modalidades: individual y de empleo, y es en la modalidad individual donde la brecha resulta más evidente. Mientras que en los planes del territorio común la aportación máxima anual que el partícipe puede reducir la base imponible del IRPF es de 1.500 euros, en las EPSV individuales el límite está en 5.000 euros.
Esta diferencia es crucial: un residente en el País Vasco puede destinar (y deducirse en el IPRF) 3.500 euros más al año en ahorro individual que un residente en territorio común, optimizando así su factura fiscal.
Contando también con los planes de empleo, en el territorio común el límite conjunto máximo es de 10.000 euros anuales, sumando aportaciones del empleador y del trabajador (hasta 8.500 euros a cargo de la empresa y hasta 1.500 euros del trabajador). Mientras, en las EPSV las contribuciones empresariales pueden alcanzar los 8.000 euros, aunque el límite conjunto es igualmente de 10.000 euros.
Cabe recordar, asimismo, que los rescates de las aportaciones con más de 10 años de antigüedad, una medida de flexibilidad apreciada por los partícipes, no llegaron a los planes de pensiones hasta 2025. Por el contrario, las EPSV han disfrutado de esta característica desde un primer momento; de hecho, los estatutos de estas entidades de previsión social pueden contemplar supuestos extraordinarios para los rescates.
Ahorro gestionado
El mayor atractivo de las EPSV para los ahorradores vascos frente a los planes de pensiones se hace evidente al observar el patrimonio gestionado por unos y otros sistemas de previsión social complementaria. Así, mientras que el ahorro en planes de pensiones solo supone el 8,3% del PIB de España (con datos a cierre de 2024), el patrimonio en EPSV representó el pasado ejercicio el 33,6% del PIB del País Vasco. Además, el patrimonio medio por partícipe en el País Vasco es de 30.450 euros, muy por encima de los 13.200 euros para el conjunto de España.
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