Publicado por Ignacio Dolz de Espejo | 30 de diciembre de 2025
Puedes escuchar nuestro análisis semanal en iVoox, Spotify o Apple Podcasts.
2026 podría ser un año razonablemente positivo para la economía global y, sin embargo, volátil para los mercados financieros. Partimos del escenario macroeconómico de consenso: según este, Estados Unidos crecería un 2% o más, mientras que Europa lo haría en torno al 1%, impulsada por las inyecciones fiscales en Alemania, todo ello en un contexto de baja inflación y tipos de interés a la baja. Atención, porque este escenario —el de consenso— ya es, de por sí, favorable.
¿Por qué pensamos entonces que puede ser un año muy volátil?
Cuando las cosas van bien, como ha ocurrido en los últimos tres años, la volatilidad de los mercados tiende a reducirse, lo que genera una fragilidad estructural: cualquier evento inesperado puede desencadenar movimientos muy bruscos en los mercados.
El otro gran factor de riesgo es el posicionamiento excesivamente homogéneo. Estados Unidos, tecnología… Además, las estrategias pasivas, como los ETFs, representan ya cerca del 50% del mercado estadounidense, y las estrategias sistemáticas (que siguen tendencias) tienden a retirarse de forma abrupta cuando se produce un cambio de dirección o un repunte de la volatilidad. Cuando todos intentan reducir exposición al mismo tiempo, la puerta de salida se estrecha, amplificando los movimientos. Lo que describimos no es una predicción ni una visión pesimista: es simplemente una descripción de lo que suele suceder tras largos periodos de tendencia unidireccional.
Desde Mutuactivos tenemos una visión positiva respecto a la economía.
Un evento así afectaría tanto a la renta variable como a la renta fija, donde es habitual observar una fuerte ampliación de los diferenciales de crédito. En momentos de estrés, la horquilla entre los precios de compra y venta se ensancha rápidamente, generando oportunidades para los pocos que cuentan con liquidez y están dispuestos a utilizarla. Este movimiento podría ser especialmente acusado debido al deterioro reciente de la calidad crediticia, tanto en deuda cotizada como privada, con una acumulación significativa en el tramo BBB- y menores exigencias en los préstamos.
Además, identificamos dos factores o palancas que podrían transformar la narrativa a lo largo del año: una Reserva Federal muy acomodaticia que genere preocupación, ya sea por presión política (Trump u otros factores), y el discurso creciente de preocupación por el exceso de CAPEX y la falta de retornos tangibles en la IA.
Todo lo anterior podría dar lugar a:
Flash crashes: correcciones intensas y rápidas acompañadas de picos de volatilidad con rebotes posteriores. Son caídas como la de abril del año pasado —o incluso más suaves— que generan inquietud sobre el trasfondo macroeconómico, pero que “deberían” ser vistas como oportunidades de compra.
Latigazos sectoriales: por ejemplo, caídas abruptas en tecnología acompañadas de subidas en sectores value para luego volver al punto anterior.
Latigazos en valores concretos: en los últimos meses hemos visto cómo Alphabet ha recuperado terreno frente a Nvidia a raíz del cambio en la narrativa sobre ganadores y perdedores en el ámbito de la IA, impulsado por la impresionante mejora del LLM de la compañía: Gemini. También hay dudas sobre la capacidad de OpenAI de salir a bolsa…
Volatilidad en divisas: existe un consenso generalizado sobre la debilidad del dólar. Sin embargo, tras la fuerte subida del oro y el aumento del temor en torno a la deuda estadounidense, el dólar podría convertirse en el único refugio en momentos de incertidumbre, experimentando fuertes repuntes en episodios de aversión al riesgo.
Volatilidad en la curva de tipos de EE. UU.: podríamos ver que la curva se aplane y se empine de forma repetida. Por ejemplo, si la Fed recorta tipos con fuerza, pero el bono a 10 años sube en TIR porque el mercado anticipa más crecimiento o inflación, la curva se empinaría. En cambio, en episodios de miedo, ocurriría lo contrario, aplanando la curva.
Pero queremos insistir en que 2026 puede ser un buen año, para los mercados, pero marcado por latigazos técnicos. Los índices podrían cerrar en positivo, pero con importantes diferencias entre sectores y valores, lo que podría generar una gran divergencia entre los resultados de la gestión pasiva y los de la gestión activa, dependiendo de su capacidad para acertar en las decisiones. El inversor exitoso será aquel que sepa capturar los movimientos técnicos.
¿Qué podemos hacer para sobrevivir?
Como siempre, hay factores que ayudan a mitigar la inquietud en entornos como este: contar con una cartera bien diversificada (evitando concentraciones excesivas en EE. UU., tecnología o dólar), aceptar que la volatilidad forma parte del camino, mantener cierto nivel de liquidez para aprovechar correcciones, y delegar al menos parte de la gestión en profesionales.
El contenido del presente documento tiene una finalidad meramente informativa, no es y no puede considerarse asesoramiento en materia de inversión u opinión legal, no pretendiendo reemplazar al asesoramiento necesario en esta materia y no constituyendo una oferta de compra o venta.
Todas las opiniones y estimaciones facilitadas están elaboradas en base a fuentes consideradas como fiables. No obstante lo anterior, Mutuactivos no puede garantizar que sean exactas o completas y no asume responsabilidad alguna por cualquier pérdida, directa o indirecta, que pudiera resultar del uso de las informaciones facilitadas en este documento.