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¿Qué pasa con la renta fija?

Publicado por Ignacio Dolz de Espejo | 24 de julio de 2026

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La crisis de Irán, las tensiones en el Estrecho de Ormuz y el fuerte repunte del petróleo provocaron un aumento de las expectativas de inflación y una subida de las rentabilidades exigidas por el mercado. Cuando sucede algo así, los bonos que ya están en cartera pierden valor temporalmente. Si hoy un inversor puede comprar bonos nuevos con rentabilidades más altas, los bonos antiguos tienen que ajustar su precio para seguir siendo atractivos. Por eso hemos vivido una situación que puede parecer contradictoria: las carteras han seguido cobrando cupones y generando rentabilidad, pero una parte de ese efecto positivo se ha visto compensada por la caída temporal de los precios.

La idea importante es que no estamos ante un deterioro de la calidad de las carteras, sino ante un ajuste de valoración provocado por el cambio en las expectativas de inflación y tipos de interés. De hecho, ese mismo movimiento que ha penalizado la rentabilidad a corto plazo ha mejorado la rentabilidad potencial futura de los fondos. Hoy las carteras ofrecen rentabilidades más atractivas que a comienzos de año y eso es una buena noticia para el inversor que mantiene una visión de medio plazo.

En este entorno hemos tenido una gestión muy activa.

A comienzos de año partíamos de una posición prudente porque veíamos poco valor en muchos segmentos del mercado de crédito. Las primas que ofrecían numerosos bonos corporativos eran reducidas para el riesgo asumido y preferíamos mantener niveles elevados de liquidez antes que invertir por completo a cualquier precio. Esa liquidez no era una posición pasiva. Era una reserva para poder actuar si aparecían oportunidades.

Cuando las tensiones geopolíticas provocaron la corrección de los mercados, decidimos utilizar parte de esa liquidez. Aumentamos la exposición a deuda pública, especialmente en aquellos momentos en los que determinados gobiernos europeos ofrecían rentabilidades similares a las de algunos bonos corporativos de alta calidad. También aumentamos la duración de las carteras. Dicho de forma sencilla, incrementamos la sensibilidad a los movimientos de tipos porque pensamos que el mercado estaba descontando un escenario demasiado negativo y que las nuevas rentabilidades ofrecidas por los bonos resultaban atractivas.

La duración es simplemente una medida de cuánto puede subir o bajar un fondo cuando cambian los tipos de interés. Cuanta más duración tiene una cartera, más se beneficia si los tipos bajan y más sufre si suben. Por eso suele decirse que es una especie de acelerador de la renta fija. Durante este año decidimos pisar algo más ese acelerador porque entendimos que la caída de los bonos había generado una oportunidad interesante para el inversor de medio plazo.

Eso no significa que realizáramos una apuesta fija e inamovible. A medida que el mercado fue cambiando sus expectativas, fuimos ajustando las posiciones. En algunos momentos incrementamos la duración y en otros la redujimos parcialmente cuando una parte del movimiento ya se había producido.

La duración es una medida de cuánto puede subir o bajar un fondo cuando cambian los tipos de interés

La filosofía fue siempre la misma: aprovechar las oportunidades cuando el mercado se volvía excesivamente pesimista, manteniendo al mismo tiempo una elevada disciplina de riesgo.

Las diferencias entre los fondos responden principalmente a su nivel de sensibilidad a los tipos de interés. Mutuafondo Corto Plazo ha sido el vehículo más estable porque su exposición a duración es reducida y está diseñado para ofrecer una evolución más predecible. Mutuafondo FI se sitúa en una posición intermedia, combinando estabilidad con capacidad para aprovechar movimientos del mercado cuando aparecen oportunidades. Por último, Flexible Bonds es el fondo con mayor flexibilidad de gestión y donde la utilización táctica de la duración tiene un impacto más visible. Precisamente por esa flexibilidad es también el vehículo con más capacidad para beneficiarse cuando surgen oportunidades relevantes en los mercados de renta fija.

La principal conclusión es que la renta fija sigue funcionando. Lo que ha cambiado durante este año son las expectativas del mercado sobre inflación y tipos de interés. Ese cambio ha provocado movimientos temporales en los precios de los bonos, pero también ha permitido construir carteras con una rentabilidad potencial más atractiva para el futuro. Durante este periodo no hemos permanecido inmóviles. Hemos mantenido prudencia cuando las valoraciones eran exigentes, hemos utilizado la liquidez cuando aparecieron oportunidades y hemos adaptado la duración y la composición de las carteras a medida que cambiaba el entorno. En definitiva, hemos intentado hacer lo mismo que hacemos siempre: proteger el patrimonio de nuestros clientes, aprovechar las ineficiencias que ofrece el mercado y mejorar la rentabilidad esperada de las carteras a medio y largo plazo.

El contenido del presente documento tiene una finalidad meramente informativa, no es y no puede considerarse asesoramiento en materia de inversión u opinión legal, no pretendiendo reemplazar al asesoramiento necesario en esta materia y no constituyendo una oferta de compra o venta.

Todas las opiniones y estimaciones facilitadas están elaboradas en base a fuentes consideradas como fiables. No obstante lo anterior, Mutuactivos no puede garantizar que sean exactas o completas y no asume responsabilidad alguna por cualquier pérdida, directa o indirecta, que pudiera resultar del uso de las informaciones facilitadas en este documento.

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