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El oro: el metal precioso que todos quieren

Publicado por Si Lo Hubiera Sabido | 01 de julio de 2025

El valor del oro ha experimentado un primer semestre muy positivo. En marzo, por primera vez en toda la historia, el precio de la onza superó los 3.000 dólares. Pero lo cierto es que la buena marcha del metal dorado viene de lejos: en la última década, se ha revalorizado más de un 1.700% y en lo que llevamos de siglo ha multiplicado su valor por 11.

Lo que está ocurriendo este año tiene una explicación sencilla: ante la volatilidad de los mercados, el oro actúa como valor refugio. Y aunque no es algo nuevo, ya que es una característica de este metal desde hace siglos, lo cierto es que en los últimos años el deseo por el oro ha crecido tanto que su valor se ha disparado más allá de su relevancia como activo refugio.

Con todo lo anterior en cuenta, no es extraño que esta materia prima está siendo capaz de batir al S&P 500. Además, tiene mucho que ver con que el oro, por cómo se produce, sea más rígido que otros activos financieros. En 2024 se produjeron 3.330 toneladas métricas, una cifra que este año no podrá ser mucho mayor a pesar de que la demanda se haya disparado.

Pero ¿por qué está creciendo la demanda y, como consecuencia, el precio del oro?

Los ETF y el dólar

En los últimos 15 años, el oro se ha convertido en un producto financiero, es decir, ya no hace falta comprarlo físicamente y guardarlo en un lugar seguro. Si bien los futuros del oro existen desde hace mucho tiempo, en los últimos años han aparecido los ETF, que facilitan añadir el metal dorado a una cartera de inversión.

Además, otra gran ventaja es que estos productos son mucho más líquidos, de forma que es más fácil comprar y vender oro. Ya no hay que cargar lingotes hasta un lugar de cambio, sino que puede hacerse con el móvil desde cualquier sitio. Y si los intercambios aumentan, también lo hacen los precios.

Al mismo tiempo, Donald Trump está decidido a devaluar el dólar, ya que considera que esto ayudará a sus planes de impulsar la competitividad industrial de Estados Unidos. En consecuencia, muchos grandes inversores, en aras de protegerse ante esa eventual devaluación, han buscado refugio en el oro.

Y lo mismo ocurre con la incertidumbre por la crisis arancelaria. Ante el miedo a una recesión y un mercado bajista, los inversores rotan sus posiciones hacia el oro, ya que este metal ha sido tradicionalmente una buena cobertura ante situaciones de crisis.

Rusia y China están intentando reducir su dependencia del dólar tanto a la hora de comerciar como en la composición de sus reservas, para no quedar expuestos a posibles sanciones de EE. UU.

La demanda asiática

Por otro lado, hay países como Rusia o China que están intentando reducir su dependencia del dólar tanto a la hora de comerciar como en la composición de sus reservas, para no quedar expuestos a posibles sanciones de Estados Unidos. Y como para ello necesitan una alternativa clara al billete verde, están aumentando sus reservas de oro para que sus divisas ganen seguridad.

Pero, más allá de esas decisiones monetarias, hay que tener en cuenta que los países asiáticos en general cada vez demandan más oro, algo que responde tanto a cuestiones culturales como financieras.

En eventos sociales y religiosos, el oro juega un papel crucial y, por tanto, hay una gran demanda de este metal. Además, las restricciones para invertir en otros activos en países como China e India han llevado a las familias a ver el oro como una opción segura para sus ahorros.

Así, en 2024 Asia representó más del 50% de la demanda mundial de joyas y lingotes de oro, y eso sin tener en cuenta las compras de los bancos centrales. Destaca el caso de India, donde el oro constituyó el 8% de todas las importaciones del país. De hecho, las importaciones netas de este metal alcanzaron los 45.000 millones de dólares, contribuyendo al déficit comercial de India y a la depreciación de la rupia. Como consecuencia, los indios compran todavía más oro para protegerse, creando un ciclo continuo de alta demanda.

¿Y la plata?

A pesar de todo lo anterior, predecir qué ocurrirá con el oro es muy difícil; pero lo que está claro es que ya ha experimentado una fuerte revalorización. Ahora bien, ¿qué está ocurriendo con otro metal precioso como la plata? En los últimos cinco años, su subida es incluso mayor que la del oro, pero muchos expertos consideran que su valor está rezagado, ya que actualmente se necesitan más de 90 onzas de plata para comprar una de oro, en comparación con las 30 o 40 necesarias en los años 70.

Esta brecha podría cerrarse, especialmente porque la demanda de plata, impulsada por su uso industrial, ha aumentado, mientras que su producción ha disminuido ligeramente en la última década. Además, algunos bancos centrales, como el de Rusia, han comenzado a comprar más plata.

¿Qué pasará con el precio del oro los próximos meses? ¿Despertará la plata suficiente apetito como para cerrar la brecha con el metal dorado? De todo esto hablamos en el nuevo episodio de Si Lo Hubiera Sabido, el canal de información financiera de Mutuactivos.

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