Publicado por Si Lo Hubiera Sabido | 07 de octubre de 2025
Si hablamos de Etiopía, hablamos de un país con 130 millones de habitantes que dobla con holgura la superficie de España. Pero también hablamos de uno de los países más pobres del mundo que, pese a ello, busca convertirse en una verdadera potencia regional en el continente africano, tal y como hizo China en Asia.
Tras décadas de guerras civiles, hambrunas, pobreza extrema y dictaduras, en 2018 algo cambió. El joven y carismático Abiy Ahmed llegó al poder con la promesa de transformar Etiopía de arriba abajo. El primer paso en este colosal reto no fue otro que darle una vuelta completa al modelo económico para conseguir que el país se abriera al mundo.
El plan generó ilusión y optimismo como nunca y Etiopía parecía liderar una nueva África que miraba al futuro con decisión. Inversores, expertos y periodistas coincidían en señalar una suerte de “milagro etíope”. Sin embargo, el sueño duró poco. La guerra volvió a Etiopía y el plan de Abiy Ahmed se fue al traste… al menos, durante unos años.
Entre 2020 y 2022, más de 600.000 personas perdieron la vida y se calcula que los daños superaron los 30.000 millones de dólares. Precisamente, en 2022 casi todo el presupuesto nacional se destinaba al ejército y al pago de los intereses de la deuda. Finalmente, en 2023 el Gobierno colapsó, el banco central agotó todas sus reservas y, si la cosa no fue a peor, es porque el FMI salió al rescate.
Sin embargo, su intervención obligó al gobierno etíope a restablecer su agenda de reformas, algo que, con la guerra ya terminada, supuso un antes y un después. Así, ese gran reto de transformar el país ha vuelto a un primer plano. Desde hace un par de años, Addis Abeba, la capital, está en plena efervescencia, azuzada por la reconstrucción de la ciudad puesta en marcha por el gobierno.
Ahora mismo, el ayuntamiento de Addis Abeba está ejecutando un plan de 600 millones de dólares para demoler zonas degradadas y reconstruirlas con nuevas promociones inmobiliarias, nuevos proyectos y nuevas áreas comerciales. Todo ello regado en muchos casos con dinero procedente de Emiratos Árabes. Además, también están previstas inversiones de entre 2.000 y 4.000 millones para desarrollar un nuevo distrito donde se establecerá un nuevo palacio presidencial y desarrollos inmobiliarios de alto nivel.
Al mismo tiempo, el país también ha comenzado a derribar sus propios muros económicos. Sectores antes muy restringidos como la banca o las telecomunicaciones se están abriendo a la competencia y la inversión extranjera y, al tiempo, el gobierno ha puesto en marcha la privatización de empresas públicas.
En esta línea, en 2025 Etiopía estrenó su primera bolsa de valores y, desde el 1 de julio, una nueva ley ha hecho que los extranjeros puedan comprar activos y propiedades en el país.
Como resultado, la inflación se ha reducido a la mitad en apenas un año y el déficit fiscal -reforma mediante- se ha reducido del 4,2% en 2022 al 1,5%, muy por debajo del crecimiento del PIB, lo que está permitiendo reducir el peso de la deuda a toda velocidad. De hecho, el FMI estima que solo en la primera mitad del año la economía creció a un ritmo del 7,2%.
La cara B
Ahora bien, no todo es perfecto. En primer lugar, cabe señalar que las cifras se basan en datos del propio gobierno etíope, que no es precisamente un ejemplo de transparencia. Si se observa el consumo eléctrico, un indicador difícil de maquillar, el crecimiento, aunque existe, es más moderado.
Pese a todo, la situación de Etiopía es la mejor en muchos años, y si la economía consigue despegar, el impacto será enorme en todo África Oriental
Por otro lado, hay que señalar que el ajuste fiscal de Abiy Ahmed ha sido brutal. Tanto, que ha supuesto cortar masivamente las ayudas a los hogares más pobres, lo que puede derivar en nuevas mechas de inestabilidad social. Además, los sistemas educativo y sanitario están en ruinas y sin ninguna esperanza de mejorar.
Por último, Etiopía sigue arrastrando problemas estructurales que, directamente, no se han abordado. Así ocurre con la corrupción: como hemos mencionado, Abiy Ahmed ha proyectado la construcción de un nuevo palacio gubernamental al tiempo que saca la tijera para recortar servicios públicos. Es tan evidente que dos tercios de los ciudadanos opinan que la corrupción ha empeorado en los últimos años.
A lo que se suma que la guerra sigue siendo una amenaza latente. Muchas regiones siguen atrapadas en conflictos y la tensión con Eritrea no deja de crecer. Hay que recordar que, al contrario que Etiopía, su país vecino sí tiene salida al mar, algo que Abi Ahmed ambiciona y que solo podría lograr con una operación militar de conquista sobre la que ya existen sospechas.
Por todo ello, el escepticismo inversor sobre Etiopía sigue siendo enorme. Cuando el gobierno lanzó en abril una oferta pública para privatizar parte de Ethio Telecom, solo consiguieron colocar el 11% de las acciones puestas a la venta. Y lo cierto es que la inversión extranjera sigue por los suelos.
Pero, pese a todo, la situación de Etiopía es la mejor en muchos años, y si la economía consigue despegar, el impacto será enorme en todo África Oriental. Una región donde todo este proceso está alimentando LAPSSET, uno de los proyectos más ambiciosos del continente.
Se trata de un plan de 25.000 millones de dólares que ya se ha puesto en marcha parcialmente. El objetivo es conectar Kenia, Etiopía y Sudán del Sur mediante una red de puertos, carreteras, ferrocarriles y oleoductos, algo vital para países como Etiopía sin salida al mar y que dependen de infraestructuras precarias para su comercio exterior.
Y aunque al proyecto todavía le queda mucho camino por recorrer, algunas de las piezas más importantes ya están viendo la luz. Así que las buenas perspectivas, aunque con matices, están ahí. Algunas cosas están mejorando y eso, como siempre, puede tener muchas implicaciones económicas y financieras.
¿Qué futuro le espera a África en las próximas décadas? ¿Veremos el despertar de este gigante dormido? De todo esto hablamos en el nuevo episodio de Si Lo Hubiera Sabido, el canal de información financiera de Mutuactivos.
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