Publicado por Si Lo Hubiera Sabido | 09 de abril de 2026
Tras 25 años de negociaciones, la Unión Europea y Mercosur habían logrado cerrar el mayor acuerdo comercial de la historia europea. Un tratado que abriría un mercado combinado de casi 700 millones de personas y que modificaría de forma estructural las relaciones económicas entre Europa y Sudamérica. Sin embargo, pese a estar técnicamente concluido, vuelve a estar en pausa. La pregunta es por qué y qué impacto real tendría si llegara a aplicarse.
La UE ha acelerado su agenda comercial en los últimos años, especialmente tras el Brexit, la guerra de Ucrania y la creciente fragmentación global. El comercio exterior vuelve a ser una de sus principales herramientas estratégicas, como demuestran los acuerdos alcanzados recientemente con Nueva Zelanda, Kenia e Indonesia, y las negociaciones avanzadas con India.
En ese contexto, Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) representa un socio prioritario: una región con más de 270 millones de habitantes y una de las mayores reservas de recursos naturales del planeta. Solo en 2024, el comercio bilateral con la UE superó los 111.000 millones de euros.
El acuerdo prevé eliminar progresivamente más del 90% de los aranceles entre ambos bloques. En Mercosur, los aranceles medios sobre productos europeos caerían del 11% al 1%; en sentido contrario, los aranceles europeos se reducirían del 4% al 2%.
Para Europa, el principal beneficio sería un mayor acceso a un mercado en crecimiento para sectores de alto valor añadido como maquinaria, química y automoción. Para Mercosur, las ventajas son aún mayores: un incremento previsto del PIB cercano al 0,3% anual y un aumento de las exportaciones del 3,6%, según los modelos existentes. Argentina sería uno de los países más beneficiados.
Los obstáculos
Pese al potencial del acuerdo, el proceso está paralizado por la presión del sector agrícola europeo, que teme una competencia más intensa en productos como la carne de vacuno, el azúcar o el arroz. Aunque el tratado mantiene fuertes salvaguardias, los agricultores consideran que las protecciones son insuficientes.
Otro de los frenos procede de las propias instituciones europeas: el Parlamento Europeo ha decidido no avanzar hasta que el Tribunal de Justicia de la UE determine si es legal separar el acuerdo en dos partes (una comercial y otra política) para acelerar su aprobación. Esta separación permitiría aprobar la parte comercial sin la ratificación de todos los parlamentos nacionales, pero su validez jurídica está en cuestión. El fallo podría tardar entre uno y tres años.
En ese contexto, Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) representa un socio prioritario: una región con más de 270 millones de habitantes y una de las mayores reservas de recursos naturales del planeta.
Un acuerdo con impacto desigual
Para la UE, los efectos económicos agregados serían modestos pero positivos y constantes, con un aumento anual del PIB de unos 20.000 millones de dólares, pero no todos los países europeos ganarían por igual. Los más abiertos al comercio y con vínculos preexistentes con Mercosur, como Portugal, España, Bélgica o Países Bajos, serían los principales beneficiados. Otros, como Grecia o Lituania, apenas notarían diferencias. En Mercosur, al contrario, la apertura tendría un impacto más profundo.
La clave del acuerdo es que beneficia más a Mercosur porque partía de un nivel de protección mucho mayor. Abrirse a Europa supone un salto mucho más grande para sus economías que para la europea, que ya tenía aranceles bajos en numerosos sectores. Pero las ventajas para ambas partes son claras: un mayor acceso a mercados, más competencia, impulso a la industria europea y a los sectores agropecuarios sudamericanos y una mayor integración económica entre dos regiones que, en conjunto, representan cerca de una cuarta parte de la economía mundial.
Por ahora, el acuerdo continúa en un punto muerto. Depende de un fallo jurídico y de superar resistencias políticas internas. Si avanza, podría transformar las relaciones comerciales entre Europa y Sudamérica. Si vuelve a frenarse, seguirá como uno de los grandes acuerdos inconclusos de la globalización reciente.
¿Se desencallará finalmente el acuerdo? ¿Puede hacer algo la Comisión Europea hasta que llegue la sentencia? De todo ello hablamos en el nuevo episodio de Si Lo Hubiera Sabido, el canal de información financiera de Mutuactivos.
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