Publicado por Si Lo Hubiera Sabido | 10 de diciembre de 2025
En los últimos años, los BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— han pasado de ser un conjunto de gigantes dormidos sin apenas relación entre ellos a convertirse en uno de los principales contrapesos frente a Occidente. Mientras el mundo sigue mirando a Washington y al G7, los BRICS han ido tejiendo una globalización alternativa llena de retos, pero también de oportunidades.
Durante décadas, el G7 —Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos— marcó el rumbo de la economía global. A principios del siglo XX, estos países acaparaban dos tercios del PIB mundial con apenas el 11% de la población. Mientras, los BRICS, pese a concentrar más del 40% de la población global, representaban solo el 12% del PIB mundial.
Sin embargo, el tablero ha cambiado. Desde entonces, los BRICS han logrado consolidarse como el mayor motor de crecimiento y, según las estimaciones de The Economist, podrían superar al G7 en PIB nominal hacia 2045. Hay varios datos que explican el cambio de paradigma: ya concentran cerca del 50% de la población mundial, producen cerca del 30% de todo el petróleo, controlan más del 50% de las reservas de gas y poseen buena parte de las tierras raras, minerales y alimentos básicos.
Otra de las claves en el avance de los BRICS se encuentra en la complementariedad de sus economías. Por ejemplo, al tiempo que China lidera la producción industrial y tecnológica, Brasil y Rusia aportan al gigante asiático recursos naturales indispensables. Es decir, han creado una red de interrelaciones económicas que antes no existía, impulsando el comercio interno y la cooperación financiera.
Otra de las claves en el avance de los BRICS se encuentra en la complementariedad de sus economías: han creado una red de interrelaciones económicas que antes no existía, impulsando el comercio interno y la cooperación financiera.
Una globalización alternativa
En este sentido, el auge de los BRICS responde también a las grietas del orden liberal internacional, basado en instituciones como el FMI, el Banco Mundial o la OMC. Ante la pérdida de peso de estos organismos y las tensiones geopolíticas, los BRICS han apostado por crear sus propias estructuras: el Nuevo Banco de Desarrollo, un fondo de 100.000 millones de dólares para protegerse de crisis financieras y, más recientemente, la ampliación del grupo con países como Emiratos Árabes, Irán, Egipto, Etiopía e Indonesia.
Aunque su impacto político sigue siendo limitado, en el terreno económico los BRICS avanzan con paso firme. El comercio entre sus miembros no deja de crecer y la cooperación en infraestructuras, energía y tecnología es cada vez más estrecha. China, por ejemplo, invierte miles de millones en proyectos en Brasil, Sudáfrica e India, mientras que Emiratos Árabes aporta músculo financiero para nuevas iniciativas.
Bien es cierto que los BRICS siguen dependiendo en gran medida del comercio con el resto del mundo y carecen de un mercado común como el de la Unión Europea, pero la tendencia es clara: su peso cada vez es mayor y la interdependencia económica reduce las fricciones geopolíticas, como demuestra la mejora de las relaciones entre China e India.
¿Ha llegado el momento de mirar más allá de las grandes plazas occidentales? ¿Serán capaces los BRICS de abrirse a los inversores internacionales o el riesgo país seguirá pesando demasiado? De todo esto hablamos en el nuevo episodio de Si Lo Hubiera Sabido, el canal de información financiera de Mutuactivos.
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