Sistemas ADAS
Seguridad vial

Los coches nuevos incluirán estos sistemas ADAS de forma obligatoria

Analizamos los diferentes sistemas que los vehículos deben llevar de serie a partir de ahora para mejorar la seguridad en las carreteras.

  • 06 de julio de 2026
  • 3 minutos

El 7 de julio marca el cierre definitivo de un proceso regulatorio que arrancó hace tres años. Desde esa fecha, ningún turismo puede matricularse en ningún país de la Unión Europea sin cumplir la totalidad del Reglamento UE 2019/2144, conocido como GSR (General Safety Regulation).

No es que lleguen ocho sistemas nuevos de golpe, sino que la mayoría de los ADAS recogidos en esta normativa son ya obligatorios desde julio de 2024 para los modelos de nueva homologación. Lo que cambia ahora es que desaparece el período de gracia que permitía seguir matriculando coches basados en plataformas más antiguas sin adaptarlos. A partir del 7 de julio, sin excepciones y sin importar cuándo se diseñó el chasis, el reglamento se aplica a todo lo que salga de un concesionario.

Además de sistemas como la luz de freno adaptativa, el aviso de cinturón, los avisos ante distracción o fatiga se unen nuevas medidas como el alcolock, también conocido como alcoholímetro antiarranque.

Conviene, por tanto, distinguir qué sistemas se consolidan y cuáles son nuevos de verdad. En el primer grupo están el asistente inteligente de velocidad (ISA), que avisa al conductor cuando supera el límite de la vía mediante cámara o GPS; la frenada automática de emergencia (AEB) con detección, no solo de vehículos sino también de peatones y ciclistas; el asistente de mantenimiento de carril, que corrige suavemente la trayectoria si el coche la abandona sin haber accionado el intermitente; los sensores o cámara de visión trasera; el aviso de no uso del cinturón en todas las plazas; y la caja negra o EDR (Event Data Recorder), un dispositivo que graba los parámetros del vehículo en los segundos previos a un accidente, un instrumento ya habitual en aviación que ahora se traslada a los coches de calle. Todos estos sistemas llevan dos años siendo obligatorios en los modelos de nueva homologación y muchos de ellos ya estaban presentes desde hace años como equipamiento de serie o de pago en las gamas medias y altas del mercado europeo.

La novedad real que estrena esta fase, y sobre la que más consenso existe en cuanto a su utilidad, es la luz de freno adaptativa o ESS (Emergency Stop Signal). Cuando el sistema detecta una frenada de emergencia a velocidades superiores a 50 kilómetros por hora y con una desaceleración brusca, las luces de freno traseras pasan de emitir una luz fija a parpadear rápidamente. La diferencia entre ambas señales, en una autopista a 120 km/h, puede ser determinante para el conductor que va detrás. Esta función lleva más de una década disponible en coches premium de algunas marcas de lujo. A partir del 7 de julio es estándar en todos los modelos.

A esta novedad se suma la expansión de los sistemas de monitorización del conductor. Si en 2024 se exigió una primera versión de aviso de distracción y fatiga, la nueva fase refuerza esas capacidades con el ADDW (Advanced Driver Distraction Warning), que mediante cámara interior analiza la dirección de la mirada, la posición de la cabeza y la frecuencia del parpadeo, y emite alertas sonoras y visuales cuando detecta signos de somnolencia o desatención. El sistema no interviene sobre la conducción, solo avisa. Tiene sentido que sea una de las prioridades del reglamento: las distracciones son la primera causa de accidente en España según la DGT, y la Comisión Europea calcula que el 95% de los siniestros de tráfico están relacionados con el error humano. La cuestión es si las distracciones al volante pueden estar relacionadas con un modo de conducción cada vez más asistido por la tecnología.

También se consolida en esta fase la preinstalación obligatoria del interfaz para el alcoholímetro antiarranque o alcolock. Los coches no llevarán el dispositivo activado, pero sí la infraestructura lista para conectarlo. La idea es implantarlo de forma progresiva, primero en conductores profesionales o reincidentes en infracciones por alcohol, aunque su regulación definitiva depende aún de legislación complementaria.

Y hay un límite que ninguna normativa puede ignorar: toda esta tecnología solo llega a los coches nuevos. Según ANFAC, la media de antigüedad del parque automovilístico español ronda los 15 años, casi tres más que la media europea. La mayoría de los vehículos que circulan hoy por las carreteras españolas no tienen frenada automática de emergencia, ni caja negra, ni monitorización del conductor, ni ninguno de los sistemas que Europa lleva imponiendo desde 2022. La normativa avanza. El parque real tarda décadas en renovarse, en parte por el alza en los precios.

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