Mutua Madrileña
Comunicación Corporativa
Planifica la ruta, controla la autonomía y utiliza las aplicaciones adecuadas para disfrutar de un viaje largo en coche eléctrico
Viajar en coche eléctrico por primera vez en verano genera más preguntas que un desplazamiento equivalente en un coche de combustión, pero la diferencia se reduce cada año a medida que crece la red de carga rápida en España y las baterías son más eficientes. Con algo de planificación previa, un trayecto de 500 u 800 kilómetros no tiene por qué convertirse en una fuente de estrés.
Lo primero es entender que planificar una ruta en un vehículo eléctrico no consiste solo en marcar el origen y el destino para escoger el mejor trayecto. Hay que tener en cuenta el modelo de coche, su consumo real, el estado de carga inicial y, en verano, el efecto de la climatización sobre la autonomía. Los planificadores especializados, como A Better Route Planner (ABRP), calculan el itinerario con estos parámetros y proponen paradas concretas con el tiempo de carga necesario en cada una, algo que ya hacen de forma nativa buena parte de los sistemas de navegación de los eléctricos actuales. La recomendación general es no apurar la batería hasta el límite, sino llegar a cada parada con un margen del 10-15% para evitar sorpresas si un cargador está averiado u ocupado. Por supuesto, conviene tener siempre localizado un punto alternativo cercano como plan B. En los corredores con más tráfico de verano (el eje mediterráneo, la A-2 Madrid-Barcelona, o la A-4 hacia Andalucía) la cobertura de carga rápida ya es razonablemente densa, pero en rutas hacia el noroeste o zonas de montaña conviene revisar con más cuidado la disponibilidad, porque los puntos son más escasos y las estaciones se saturan en los picos de agosto.
La recomendación general es no apurar la batería hasta el límite, sino llegar a cada parada con un margen del 10-15%
El calor, además, no es un detalle menor. Las baterías de iones de litio que montan los eléctricos actuales tienen un rango de funcionamiento óptimo entre 15 y 35 grados; por encima de esa franja, la química interna de las celdas trabaja peor y la electrónica del coche puede limitar la potencia de carga por seguridad, alargando el tiempo en el cargador. Según datos recogidos de diferentes estudios, con temperaturas ambiente de 32 grados la autonomía puede reducirse en torno a un 5%, y a partir de 40-42 grados la pérdida puede superar el 30% en los casos más extremos. A esto se suma el aire acondicionado: mantener el habitáculo a 21 grados con más de 40 en el exterior puede restar entre un 10 y un 15% de autonomía adicional, sobre todo en trayectos urbanos cortos. Desde luego, ayuda evitar aparcar al sol justo antes de cargar y, en ruta, cargar hasta el 80% en lugar del 100%, ya que el último tramo es siempre más lento.
En cuanto a aplicaciones, conviene distinguir dos tipos. Por un lado, los planificadores de ruta como ABRP, que calculan el itinerario completo con paradas óptimas según el vehículo. Por otro, las apps para localizar y usar cargadores en tiempo real: Electromaps y PlugShare son las más utilizadas en España, y esta última destaca por las reseñas de otros usuarios, útiles para saber si un punto lleva días fuera de servicio antes de desviarse hacia él. A esto se añaden las apps propias de los operadores (Iberdrola, Endesa/JuicePass, Wenea, Zunder, Ionity o Repsol Waylet), recomendables para tener cuenta y método de pago ya configurados y evitar depender del pago con tarjeta en el propio poste, que no siempre funciona con fluidez. Google Maps o Waze siguen siendo el complemento habitual para el tráfico en tiempo real, sobre todo en las operaciones salida y retorno de agosto.
Con la ruta planificada, margen suficiente en la batería y las apps del operador instaladas de antemano, un primer viaje largo en eléctrico durante el verano se resuelve, en la práctica, con la misma tranquilidad que uno en un coche de combustión.