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Alimentación

¿Por qué está de moda comer platos preparados en lugar de cocinar?

En el blog ÓN te contamos cómo la falta de tiempo, la búsqueda de comodidad y la evolución de la oferta alimentaria explican el auge de los platos preparados, una tendencia que está transformando los hábitos de consumo y la forma de comer de las personas. 

  • 28 de julio de 2026
  • 3 minutos

Hubo un tiempo en que la cocina era el corazón de la casa. Hoy, en muchos hogares españoles, los fogones se encienden cada vez menos y la sección de “listo para comer” del supermercado se ha convertido en la nueva despensa. No es una impresión: según el informe Conveniencia, el súper poder que lo cambia todo, de Worldpanel by Numerator, las ventas de platos preparados en España han crecido un 55% en apenas tres años. 

Detrás de esa cifra hay un cambio profundo en nuestra manera de comer. El mismo estudio calcula que el tiempo medio que dedicamos a cocinar ha caído hasta los 24,5 minutos al día, y que el 41% de los consumidores admite comer habitualmente con prisa, cinco puntos más que en 2020.  

Comer, para muchos, ha dejado de ser un placer con sobremesa para convertirse en un trámite que hay que resolver rápido y sin complicaciones. 

¿Qué nos empuja a elegir el plato ya hecho? Cuando Worldpanel lo preguntó, la respuesta más repetida no fue el sabor ni lo saludable, sino el precio: el 28,4% lo señaló como factor decisivo frente a ir a un bar o restaurante. Le siguen razones puramente prácticas como la rapidez (13,4%), aprovechar la visita al súper para hacer otras compras (10,4%) y la flexibilidad de comer cuándo y dónde uno quiera (10,1%). Es la victoria de la conveniencia: el 78% de esta comida acaba consumiéndose en casa, en el sofá o frente al ordenador, más que en la mesa de un restaurante. 

El tiempo medio que dedicamos a cocinar ha caído hasta los 24,5 minutos al día, y que el 41% de los consumidores admite comer habitualmente con prisa

En este terreno hay un nombre que sobresale. Mercadona concentra cerca de un tercio del crecimiento de la categoría desde 2020. Su sección “Listo para comer”, nacida en 2018, roza ya los 1.500 puntos de venta y, sumada a los precocinados, facturó unos 3.000 millones de euros en España y Portugal el año pasado. Pero no está sola: Carrefour, Lidl, Alcampo y prácticamente toda la gran distribución han ampliado sus lineales de quinta gama, el nombre técnico de esa comida de calidad lista para calentar y servir.  

A la vez ha florecido todo un ecosistema digital, que va desde la inteligencia artificial capaz de adaptar la dieta a nuestras necesidades hasta aplicaciones como Wetaca, Knoweats, Tappers, MenuDiet, Mi Plato o Nococinomas, que llevan a domicilio comida “de tarrina” pensada para toda la semana. Su propuesta es siempre parecida: menús rotativos, información nutricional al detalle, planes por suscripción y la promesa de comer casero sin tocar una sartén. El menú, literalmente, se planifica desde el móvil. 

Aunque esta tendencia afecta a todas las edades, el perfil más nítido es urbano y de entre 30 y 45 años, con jornada larga y poco tiempo. Los más jóvenes -millennials y Generación Z- son, además, los que menos vínculo mantienen con la cocina: distintos estudios apuntan a que los menores de 40 apenas dedican unos minutos a preparar la comida y que muchos reconocen no saber o no querer cocinar. No es solo cuestión de tiempo, sino también de motivación y de habilidades, un círculo que se retroalimenta. 

Ese distanciamiento tiene una consecuencia menos visible: el lento adiós a la dieta mediterránea. Los expertos llevan años advirtiendo de que las nuevas generaciones comen como los anglosajones, con menús más simples -cada vez más comidas y cenas de un solo plato- y una menor adherencia al patrón de verdura, legumbre y aceite de oliva que definía nuestra mesa. La buena noticia es que la industria ha reaccionado: la oferta de platos preparados es hoy más amplia, más económica y, en muchos casos, más saludable, con opciones ecológicas, altas en proteína o sin gluten que buscan precisamente al consumidor joven. 

Conviene, eso sí, no meterlo todo en el mismo saco. Un plato de quinta gama elaborado con producto fresco no equivale a un ultraprocesado, y la clave sigue estando en leer las etiquetas. Porque la comodidad no está reñida con comer bien: puede convivir con una buena alimentación, siempre que el consumidor elija con criterio. 

Al final, la moda de los platos preparados dice más de nosotros que del propio sector. Cocinamos menos porque vivimos más deprisa, valoramos el tiempo tanto como el sabor y hemos aprendido a delegar la cocina sin sentirnos culpables.  

Mutua Madrileña

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