Mutua Madrileña
Comunicación Corporativa
Planifica, cocina y conserva: la fórmula que convierte unas horas en la cocina en una semana de comidas
Resulta muy práctico, aunque no sea nada nuevo. Pero el inglés tiene la capacidad de poner de moda lo que ha existido durante generaciones. Batch cooking o nonna-stalgia. El término en italiano podría traducirse por “nostalgia de la abuela”. Es ese tipo de comidas reconfortantes y caseras que ellas solían preparar por adelantado, como pan de masa madre, manzanas secas, chucrut o verduras caseras en conservas.
Pero en una época en la que se impone la velocidad del trabajo y queda poco tiempo para cocinar el Batch cooking es una gran opción. Calidad, fiabilidad y pequeños placeres eso es lo que aporta ese anglicismo, sobre todo, ahora, con la vuelta a la rutina. Unos minutos de alegría. Es un método de organizar la cocina que consiste en dejar lista varias preparaciones en una sola sesión, normalmente durante el fin de semana, con el propósito de tener a punto las comidas de diversas jornadas. Estos días se ha convertido en una de las tendencias más populares en la organización de la comida doméstica. Es una vía gastronómica para comer mejor, ahorrar dinero y reducir ese estrés diario que representa pensar qué cocinar. Y desterrar la expresión: ¡otra vez!
Es una opción sana, sencilla, se ahorra dinero y resuelve con facilidad las comidas o las cenas diarias. Da igual que vivas solo o tengas una familia numerosa. Hay trucos. “Entre semana, cuando el cansancio o la falta de inspiración llevan a la duda de qué preparar una fórmula sencilla es sumar: salmón + verduras + carbohidratos”, afirma la experta en restauración Victoria Caruso. Cada comensal con la experiencia va creando su propia ecuación. Por ejemplo, para que el tiempo de cocinado no se alargue demasiado intenta combinar a la vez varios métodos de cocción y ten, evidentemente, los ingredientes a mano. De esta forma, los electrodomésticos trabajan a la vez y el reloj corre a nuestro favor. Un pequeño menú sería poner a cocer arroz, quinoa, pasta y huevos duros o llenar el horno con diversas bandejas de patatas y verduras. Con un mínimo de creatividad las combinaciones de platos que se pueden obtener mezclando estos sencillos elementos es enorme además Internet está lleno de todo tipo de recetas. “No es necesario empezar por platos complejos, lo ideal es cocinar ingredientes base que puedan combinarse de distintas maneras. Comienza con dos o tres preparaciones y luego aumenta tu curiosidad”, recomienda el crítico gastronómico Juan Manuel Bellver.
Planificar la comida es una forma más segura de mantener una alimentación equilibrada y evitar recurrir a opciones poco saludables cuando falta tiempo para cocinar
Volvamos un momento sobre nuestros pasos o sobre nuestros fogones. La comida es uno de los mayores gastos en bastantes presupuestos. La mejor manera de ahorrar dinero es no gastarlo. Cocinar con poco coste y comer bien puede parecer incompatible, sin embargo, no tiene por qué serlo. Apunten en la comanda: la despensa es un tesoro. Suele contener verduras enlatadas o pasta seca como punto de partida, aprovecha al máximo los ingredientes económicos para varias comidas y recurre al congelador: se desperdicia mucho con la alimentación, por eso este aparato resulta tan importante. Y eso se aplica a todo el proceso de compra y cocina. Si adquieres un ingrediente que sabes que no vas a usar, congélalo inmediatamente, también son ideales para este fin las sobras. Algunos alimentos que se congelan bien son el arroz, las alubias, los caldos y las salsas cocidas. Son excelentes candidatos para que ocupen cada vez más espacio en el frigorífico
La idea, o el caldo base, es dedicar entre una y tres horas a preparar diferentes ingredientes (legumbres cocidas, arroces, cereales, pollo, pescado, salsas caseras) que luego se pueden ir combinando a lo largo de la semana. O sea, se van montando (en jerga gastronómica) los platos según el gusto o las necesidades diarias. El orden también es importante, por eso es bueno señalar cada envase de comida (táperes preferentemente de vidrio) con un post-it, o similar, e ir consumiendo primero los que tienen menos tiempo de guarda.
Desde luego el concepto de nonna-stalgia no es exclusivo de Italia, esta tradición de cocina en grandes cantidades lleva siglos en los fogones nacionales. Se trastea un día y se reparte durante toda la semana. Ollas de guisos, potajes, cocidos, estofados se recalentaban y se consumían con normalidad. Aunque, ahora, las prisas urbanas y familias más pequeñas han ido mermando esta forma de entender la cocina.
Los beneficios de esta historia revisitada con ojos modernos se desgranan al igual que una mies cargada de granos de trigo. “Ahorro de tiempo durante la semana; basta con recalentar el plato y si es necesario añadir alguna clase de condimento; planificar la comida es una forma más segura de mantener una alimentación equilibrada, pues al incorporar verduras, proteínas, cereales y legumbres se evitan opciones poco saludables como los pedidos a domicilio o la comida ultraprocesada”, explica el crítico gastronómico y escritor, Federico Oldenburg. La otra ventaja ya la hemos visto: el ahorro económico que supone comprar solo los ingredientes necesarios, se reducen las adquisiciones por impulso, los alimentos corren menos riesgo de echarse a perder y el tamaño de las raciones se ajusta al apetito personal o al tiempo disponible para comer.
En el lado de las dudas, la más evidente es si ¿pierden los alimentos propiedades con esta manera de cocinar? Hemos comprobado que congelar es una forma de mantener intactas —aunque no por un tiempo ilimitado— sus cualidades beneficiosas. Y los gustos cambian. “Esta es la generación de lo esponjoso, masticable, suave, crujiente y que se deshace en la boca”, defiende Andrew Freeman, presidente de la consultora gastronómica estadounidense AF & Co. La próxima vez que abran el refrigerador mírenlo de otra manera.