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Los accidentes de tráfico aumentan en noviembre. ¿Por qué?

El horario de invierno incrementa los accidentes de tráfico

Con el horario de invierno, buena parte de los desplazamientos diarios se hace al amanecer, al atardecer o ya de noche. La vista, que aporta la mayor parte de la información que necesita el conductor, trabaja en peores condiciones, y las estadísticas reflejan que los accidentes en España son más graves a esas horas. 

El último domingo de octubre los relojes se retrasaron una hora y el atardecer se adelantó de golpe. A primeros de noviembre, en Madrid, el sol se pone hacia las seis y cuarto de la tarde y a final de mes antes de las seis, mientras que por la mañana sale entre las ocho y las ocho y media. Las dos horas punta del día, la de ida al trabajo y la de vuelta, quedan así muy cerca de la penumbra, con un sol bajo que deslumbra o, directamente, con los faros encendidos. 

Conducir de noche es más peligroso. En 2019, la noche, el atardecer y el amanecer reunieron menos de un tercio de los accidentes con víctimas en España, pero casi el 40 % de los fallecidos. En la madrugada, la proporción de muertos por cada cien víctimas fue más del doble que durante el día. Un análisis de la década 2013-2023 apunta en la misma dirección: en proporción, los accidentes nocturnos dejan un 55 % más de fallecidos que los diurnos. 

La lluvia reduce la visibilidad y la adherencia al mismo tiempo, y está presente en seis de cada diez accidentes

La explicación empieza en los ojos. Con poca luz, la agudeza visual puede caer hasta un 70 % y se pierde capacidad para calcular distancias, de modo que un obstáculo, una curva o un vehículo detenido se perciben más tarde. A esto se suman los deslumbramientos. Uno de cada tres conductores españoles dice sufrirlos con mucha o bastante frecuencia, y unos pocos segundos sin ver bastan para recorrer una distancia considerable: a 50 kilómetros por hora, cinco segundos equivalen a unos 70 metros prácticamente a ciegas. El problema crece cuando la vista no está en buen estado, y más de dos millones de conductores en España reconocen circular sabiendo que no ven como deberían. Preguntados por lo que más temen al conducir de noche, los españoles citan en primer lugar la falta de visibilidad, por delante de los deslumbramientos y la somnolencia. 

El otoño añade sus propias dificultades. La lluvia reduce la visibilidad y la adherencia al mismo tiempo, y está presente en seis de cada diez accidentes con meteorología adversa, un tipo de siniestro que se concentra entre octubre y diciembre. Con el asfalto mojado, un coche que circula a 90 kilómetros por hora puede necesitar hasta 32 metros más para detenerse. En carreteras secundarias, esos mismos meses reúnen casi un tercio de los accidentes con animales, con jabalíes y corzos como protagonistas habituales y la noche como franja más conflictiva. 

Buena parte del riesgo se produce antes de arrancar. Las inspecciones técnicas detectaron en 2020 más de seis millones de defectos leves y casi dos millones de defectos graves en el alumbrado y la señalización de los vehículos, lo que da una idea de cuántos coches circulan con luces que no iluminan como deberían. Conviene comprobar que todas funcionan y están bien reguladas, limpiar faros y parabrisas por dentro y por fuera, revisar las escobillas y mantener a mano unas gafas de sol para los trayectos con el sol de frente. 

Ya en marcha, la regla básica es adaptar la velocidad a lo que se ve, de forma que el coche pueda detenerse dentro de la zona que iluminan sus faros, y aumentar la distancia con el vehículo de delante. Ante un deslumbramiento, ayuda desviar la mirada hacia el borde derecho de la calzada y guiarse por las marcas viales hasta recuperar la visión. Encender las luces de cruce sin esperar a la noche cerrada permite ver y, sobre todo, ser visto. Revisar la vista una vez al año y parar a descansar cada hora u hora y media completan las precauciones. 

El horario de invierno se mantendrá hasta el 28 de marzo de 2027. Durante estos cinco meses, muchos trayectos cotidianos se harán con menos luz que el resto del año, y conducir teniéndolo en cuenta es la forma más eficaz de compensarlo.

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