Mutua Madrileña
Comunicación Corporativa
Cada vez se desarrollan más gadgets para facilitar la gestión de nuestro hogar de forma sencilla y ayudando a reducir nuestro gasto energético.
Controlar la temperatura de casa desde el móvil, programar el aire antes de llegar o cerrar las persianas automáticamente cuando aprieta el sol son gestos pequeños que marcan una gran diferencia. La tecnología del hogar inteligente ya no es cosa de casas de diseño: con pocos dispositivos y sin tocar una pared, cualquiera puede ganar mucho en confort durante los meses de calor.
Cuando llega el verano, el hogar puede convertirse en un aliado o en un problema. La diferencia entre una casa que refresca y una que acumula calor no siempre depende del aire acondicionado: depende, sobre todo, de cuándo y cómo se usa. Ahí es donde entra la domótica, y no la domótica complicada de sistemas centralizados, instalaciones complejas, presupuestos elevados…, sino la versión accesible y práctica que cualquier persona puede empezar a usar hoy mismo.
Un termostato inteligente en casa puede ayudar a reducir el gasto energético entre un 15 y un 30%.
Si hay un dispositivo que merece la pena como primer paso por su rentabilidad, es el termostato inteligente. Hay marcas en el mercado que ofrecen modelos que se instalan en minutos, aprenden de tus rutinas y ajustan la temperatura de forma automática. En verano, eso significa que el aire acondicionado no trabaja a pleno rendimiento cuando no hay nadie en casa, y que la vivienda ya está a una temperatura agradable cuando llegas. Según varios estudios de consumo energético doméstico, este tipo de dispositivos puede reducir el gasto en climatización entre un 15 y un 30 %. La clave no está solo en el ahorro, sino en la lógica: un termostato inteligente evita el error más común del verano, que es dejar el aire encendido a 18 grados mientras uno duerme tapado con una manta. Además, los modelos más avanzados permiten regular la temperatura habitación por habitación: más fresco en el dormitorio por la noche, menos en la cocina mientras se cocina. No hace falta que toda la casa esté al mismo nivel.
Buena parte del calor que entra en una vivienda lo hace a través de las ventanas, especialmente en orientaciones sur y oeste durante las horas centrales del día. Motorizar las persianas o los estores es más sencillo y barato de lo que parece: existen motores inalámbricos que se adaptan a persianas ya instaladas sin necesidad de electricista. Conectados a una aplicación o a un sensor de luz, pueden programarse para bajar automáticamente cuando el sol está en su punto más alto y subir al atardecer, cuando la temperatura exterior empieza a bajar. Gestos simples como cerrar antes de que entre el calor o abrir cuando refresca puede reducir la temperatura interior varios grados sin consumir prácticamente energía.
Y no todo tiene que ser aire acondicionado. Un ventilador de techo o de torre conectado a un enchufe inteligente puede programarse para que arranque media hora antes de que llegues a casa, o para que se apague solo si un sensor de presencia detecta que la habitación está vacía. Los enchufes inteligentes también permiten crear rutinas combinadas: cuando el sol entra fuerte por la ventana del salón, se activa el ventilador; cuando la temperatura baja de 26 grados, se apaga. Sin intervención manual. Y si tienes un asistente de voz en casa (Alexa, Google Home o Siri), basta con decir “pon el salón a 24 grados” para que todo se ajuste sin levantarte del sofá.
Muchos sistemas de domótica usan la geolocalización; es decir, permiten usar la ubicación del móvil como disparador. Al salir del trabajo, el teléfono detecta que estás a cierta distancia de casa y activa el aire acondicionado para que, al llegar, el ambiente ya sea agradable. Al salir de casa, todo se apaga solo. Es una de esas funciones que, una vez usada, resulta difícil de abandonar. También puedes crear escenarios de un solo toque: el “modo noche”, por ejemplo, baja la temperatura un par de grados, cierra las persianas y apaga las luces de golpe. Y si tienes una segunda residencia, las alertas de temperatura son especialmente útiles: recibes una notificación en el móvil si el interior supera ciertos grados, algo que puede evitar daños en aparatos electrónicos o plantas cuando la casa lleva días cerrada.
La buena noticia es que no hace falta comprarlo todo a la vez ni que los dispositivos sean todos de la misma marca. La mayoría de los sistemas actuales son compatibles entre sí a través de plataformas como Google Home, Amazon Alexa o Apple HomeKit.