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06 DE JUNIO |

La tecnología que ayuda a la seguridad de los conductores

La comunicación entre vehículos, y de estos con las infraestructuras, ofrecen soluciones para la seguridad vial.

Cuando hablamos del futuro de la movilidad, inevitablemente pensamos en coches autónomos, señales de tráfico inteligentes, más seguridad, menos atascos, un transporte público eficiente y sostenible… Pues bien, todo eso que nos imaginamos es cierto y concierne a un futuro cada vez más próximo.

Y para que esa realidad se vaya materializando en nuestras calles y carreteras es necesario que confluyan dos aspectos básicos. Por un lado, que la tecnología se desarrolle lo suficiente como para poner nuestra seguridad en manos de esos avances y, por otro, que la legislación en materia de tráfico se adapte a los nuevos tiempos.

En lo relativo a la tecnología, cada semana encontramos información de novedades publicadas por entidades públicas y privadas que no dejan de sorprendernos. La mayoría tienen relación con la Inteligencia Artificial, el Machine Learning o el llamado Internet de las Cosas. Ahora, por ejemplo, llegan los semáforos inteligentes que se ponen en verde cuando detectan la presencia de vehículos de emergencia, para darles prioridad evitando riesgos. O consiguen que la velocidad de tu coche se adapte para que puedas pasar en verde sin tener que detenerte. Como muchas otras ayudas a la conducción, este sistema diseñado por Ford se ha podido probar con éxito gracias a la conectividad entre vehículos e infraestructuras.

La tecnología que ayuda a la seguridad de los conductores - ÓN

Más allá de las aplicaciones de vídeo en directo y entretenimiento, las posibilidades que ofrece el tráfico de datos a la conectividad en los vehículos son inagotables. Tanto la comunicación entre vehículos (V2V), como la de éstos con las infraestructuras (V2X), van a hacer viable en pocos años una movilidad sin apenas intervención humana. A través de sensores y cámaras, los sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS, por sus siglas en inglés), consiguen reaccionar ante imprevistos con mucha más rapidez y precisión que las personas. Esto es así hasta el punto de reducir el riesgo de siniestro en un 57% según la Dirección General de Tráfico. Pero a estos sistemas, ya presentes en los equipamientos de serie de muchos modelos de vehículos, se suman los que comunican a nuestro vehículo con el entorno a través de la nube. La propia DGT está desarrollando una plataforma conectada a la nube que informará a los conductores sobre incidencias en la carretera.

Además, con la llegada de la tecnología 5G, esas comunicaciones serán viables porque se procesarán en tiempo real, sin latencia significativa. Las carreteras podrán contar con dispositivos que transmitan información a los vehículos sobre la situación en tramos más adelantados del recorrido, como el estado del tráfico o las condiciones climatológicas. Al mismo tiempo, los sensores de la red viaria obtendrán información sobre flujo y densidad de tráfico, hábitos de conducción en determinados puntos, etc.

Con la llegada de la tecnología 5G, esas comunicaciones se procesarán en tiempo real, sin latencia significativa

De la misma manera, los diferentes elementos instalados en la calzada como paneles informativos, señales de tráfico o, como hemos comentado anteriormente, los semáforos, se podrán comunicar con los vehículos e interactuar con ellos, como sucederá con el asistente de velocidad inteligente (ISA).

Uno de los grandes interrogantes sobre esta modernización del tráfico es cómo hacerlo compatible con el parque móvil convencional que sigue circulando. La convivencia entre coches tradicionales y vehículos de última generación pasa por un desarrollo tecnológico progresivo, en que las infraestructuras incluyan ayudas a las que puedan acceder los coches con más años que, a su vez, tendrán que incorporar un paquete tecnológico básico para poder circular.

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