Rutas moto verano
Seguridad vial

Conoce las 10 mejores rutas en moto para hacer este verano

La moto es uno de los mejores vehículos para poder hacer recorridos largos sin dejar de disfrutar del paisaje.

  • 02 de julio de 2026
  • 4 minutos

España es un destino privilegiado por su variedad orográfica y por tener más diversidad de paisajes que la mayoría de países de su tamaño. Y la moto es el vehículo con en el que mejor se puede disfrutar esa variedad, sobre todo desde carreteras secundarias que acceden a rincones de ensueño. Esta es una selección de diez destinos para el verano que combinan playas, pueblos, montaña y paisajes. Todos con algo en común: el calor no suele ser un problema.

Eso sí, antes de emprender viaje, no podemos olvidar que para rodar seguros hay que ir bien equipado y ser prudentes. Planificar el viaje y llevar toda la información posible encima es cada vez más sencillo con ayuda de la tecnología. Además, en verano también debemos llevar protecciones de la cabeza a los pies por lo que te recomendamos que elijas un equipamiento bien ventilado y adaptado a los meses más cálidos, aunque los destinos que te recomendamos suelen ser de los más frescos que podemos encontrar, hará calor en las horas centrales del día.

España es un país que, por su variedad orográfica, ofrece diferentes paisajes y recorrerlos en moto es la mejor forma de conocerlos y disfrutar de ellos.

Ahora sí, aquí van nuestras 10 rutas en moto para disfrutar en verano:

Playa de Gulpiyuri (Asturias)

Una playa con olas en mitad de un prado, sin contacto visual con el mar. El agua llega por túneles kársticos subterráneos. Las carreteras del oriente asturiano que llevan hasta Llanes son frescas, verdes y tranquilas. Una parada que justifica cualquier ruta por el Cantábrico.

Desfiladero de la Hermida (Cantabria)

El río Deva ha tallado durante siglos uno de los cañones más espectaculares del norte peninsular. La carretera CA-185, que lo recorre pegada a la roca, es estrecha, sombreada y absolutamente imprescindible para cualquier motero. Al fondo, Potes y la entrada a los Picos de Europa. No hay semáforos. Apenas hay coches. Hay que rodarlo despacio.

Lagos de Covadonga (Asturias)

La subida desde Cangas de Onís es mítica por algo. El trayecto discurre entre vacas pastando, hayedos y picos que se recortan contra el cielo. Los Lagos de Enol y Ercina te esperan a más de 1.000 metros. En agosto, aquí puede hacer falta la chaqueta. Eso, en verano, es un lujo.

Alquézar (Huesca)

El pueblo medieval más bonito del Prepirineo aragonés asoma sobre un cañón del río Vero con una arrogancia justificada. La carretera A-1232 desde Barbastro sube entre viñedos y barrancos de piedra caliza. El casco histórico, la colegiata y las vistas al cañón hacen que parar aquí dos horas sepa a poco.

Val d'Aran (Lleida)

Un valle pirenaico con un paisaje que no tiene equivalente en el resto de España. La subida por el Túnel de Vielha o, mejor aún, por el Puerto de la Bonaigua cuando está abierto, es una de las experiencias más completas que puede disfrutar un motero. Temperatura media en julio: 20 grados.

Lago de Sanabria y Puebla de Sanabria (Zamora)

El lago glaciar más grande de la Península está rodeado de montaña y silencio. Puebla de Sanabria, a pocos kilómetros, es uno de esos pueblos amurallados que sorprenden en plena meseta. La ZA-104 que bordea el lago es tranquila y con buenas vistas. Un destino que poca gente asocia con el verano en moto, y eso es exactamente su virtud.

Bardenas Reales (Navarra)

Un desierto en el norte. Las Bardenas ofrecen un paisaje casi marciano de barrancos, chimeneas de hadas y arcilla blanca que contrasta con el verde navarro de los días anteriores. La ruta desde Tudela por la NA-134 es la entrada natural. No hay playa, no hay montaña. Hay silencio y una luz con la que, a media tarde, es imposible hacer una mala fotografía.

Sierra de Cazorla (Jaén)

Mientras la costa andaluza arde en julio, el interior serrano de Cazorla se mantiene 10 o 15 grados por debajo. El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas es el mayor espacio protegido de España. La carretera A-319 que penetra en el parque, junto al nacimiento del Guadalquivir, es un regalo para quien la rueda por primera vez.

Praia de Carnota (Galicia)

Casi siete kilómetros de arena, viento atlántico y el Monte Pindo como telón de fondo. La Costa da Morte en verano es fresca, dramática y casi vacía si uno evita agosto en Fisterra. Rodando por las pistas interiores que bajan al litoral, cada curva descubre una perspectiva diferente del mismo océano.

Playa de Bolonia (Cádiz)

El sur pica, pero el estrecho tiene su propio microclima. La duna de Bolonia, de hasta treinta metros, ya anuncia que aquí manda el viento. El Atlántico refresca. La ruta interior desde Tarifa evitando la N-340, por Pelayo y la sierra, es mucho más agradecida que la costera. Al fondo, cuando el levante no levanta polvo, aparece África.

Diez rutas, ninguna autopista, temperaturas que no suelen castigar demasiado salvo en momentos puntuales. El verano en moto funciona cuando el trayecto es tan importante como el destino.

Mutua Madrileña

Comunicación Corporativa