Mutua Madrileña
Comunicación Corporativa
En el blog ÓN te contamos cómo afectan las altas temperaturas a la conducción y qué medidas tomar para prevenir averías, fatiga y accidentes durante los desplazamientos en verano.
Una ola de temperaturas extremas recorre gran parte de Europa. Esto tiene unas consecuencias profundas en los viajes por carretera. Quizá la forma de ordenarlos de una manera más adecuada sea empezar por el vehículo. La DGT da mucha importancia, dentro de esta revisión, a la batería porque es uno de los elementos que más sufre con las altas temperaturas ya que el ácido de su interior se puede secar con mayor facilidad. También hay que comprobar los neumáticos, circular con la presión adecuada y asegurarse de que las ruedas están en buen estado para evitar pinchazos, reventones o desgastes prematuros.
Otro punto clave está en los líquidos de los vehículos, sobre todo el refrigerante, el anticongelante, el aceite y el líquido del limpiaparabrisas. Asimismo, conviene revisar los frenos y proteger los sistemas electrónicos, como pantallas o cuadros digitales. Siempre que sea posible, la DGT recomienda aparcar a la sombra o utilizar parasoles y fundas para reducir el impacto del calor sobre el vehículo. Y agua que no falte, ante el riesgo de deshidratación. Un último vistazo al interior del automóvil. Revisar el sistema de aire acondicionado con la debida antelación. Los mecánicos se fijan en el estado del filtro y el nivel de gas refrigerante. Un filtro obstruido reduce de manera drástica el rendimiento del climatizador, ya que impide el flujo normal y dificulta la entrada de aire libre al interior. La sustitución de la pieza es fácil y supone un coste reducido. Las pautas de mantenimiento recomiendan efectuar este cambio cada 20.000 kilómetros recorridos o, como mínimo, una vez al año. Por otro lado, la pérdida paulatina de gas refrigerante figura entre las averías más habituales durante los meses de calor. Cuando el circuito del climatizador pierde la presión adecuada, el sistema tarda mucho más tiempo en enfriar o directamente resulta incapaz de alcanzar la graduación térmica solicitada por el usuario. Si se detecta este problema hay que pasar por el taller, examinar el vehículo en busca de fugas y hacer una recarga. Todo para lograr un viaje que ronde los 22ºC.
Antes del desplazamiento conviene, asimismo, refrigerar previamente el vehículo para ponerse al volante en las mejores condiciones. Cuando la temperatura exterior ronda los 39 ºC, algunas superficies del habitáculo, como el salpicadero o el volante, pueden superar los 70 ºC tras permanecer expuestas al sol. Además, en pocas horas y sin ventilación, la temperatura interior puede elevarse muy por encima de la exterior, por lo que resulta recomendable ventilar y enfriar el coche antes de iniciar la marcha.
Antes del desplazamiento conviene, asimismo, refrigerar previamente el vehículo para ponerse al volante en las mejores condiciones
Dentro del coche hay muchas precauciones que tener presente. Resulta esencial mantener una temperatura adecuada en el interior del automóvil. Es algo básico en la conducción. Al conducir con una temperatura superior a 35ºC dejamos de ver entre el 10% y el 20% de las señales de tráfico. El RACE aconseja mantener en el habitáculo una temperatura constante entre los 21ºC y los 23ºC, una horquilla que asegura el bienestar del conductor y del resto de pasajeros.
Diversos trabajos revelan la importancia de una climatización interior adecuada. De hecho, hacerlo con una temperatura superior a 35ºC dentro del vehículo puede llegar a incrementar hasta un 25% el riesgo de sufrir un siniestro en las carreteras. El calor merma la capacidad de concentración del conductor y su capacidad de reaccionar ante cualquier tipo de imprevistos que surjan. Algunos expertos han descubierto que conducir un automóvil por encima de esa elevada temperatura resulta equiparable a manejar bajos los efectos del alcohol concretamente con una tasa en sangre de entre 0,5 y 0,8 gramos por litro.
Ya estamos de viaje y un método eficaz, y sencillo, consiste en bajar la ventanilla del copiloto y, a continuación, abrir y cerrar la puerta del conductor de forma rápida y enérgica cinco veces. Estos movimientos ayudarán a que el aire circule por el habitáculo y que la masa caliente atrapada en el interior del vehículo se disipe.
Seguimos en marcha. Giran las ruedas. Es básico sentirse cómodo con la ropa que se va a vestir. Mejor optar por prendas amplias, cómodas, telas transpirables, tonos claros que absorben menos radiación solar. Y nada de uso de chanclas para manejar los pedales: porque son un riesgo y por eso están prohibidas.
El reloj también cuenta, mucho, en los desplazamientos. ¿Cuándo viajar? Siempre en los tiempos más benignos del día. A primeras horas de la mañana y a última hora de la tarde. En cualquier caso, nunca entre las 13:00 y las 17:00 horas que es cuando el termómetro registra los picos más altos. Y también dentro de esas recomendaciones que habría que señalar resulta esencial parar cada dos horas o cada 200 kilómetros. De nuevo cuando las temperaturas son muy elevadas e incrementan el riesgo de fatiga
Descender del coche y aparcar, si es posible, lo hemos visto, a la sombra. Las reglas son las que impone el sentido común. Nada de comidas copiosas ni alcohol. Es conveniente ingerir una alimentación ligera, rica en proteínas y vitaminas, evitando grasas y cualquier destilado. Los zumos de fruta son buena opción. Y casi sin darnos cuenta, hemos llegado al destino.