Supermercados inteligentes: Cómo la tecnología cambia la forma de comprar
Alimentación

Supermercados inteligentes: Cómo la tecnología cambia la forma de comprar

Conoce en el Blog ÓN las nuevas formas de comprar en los supermercados.

  • 15 de abril de 2026
  • 2 minutos

Ir al supermercado ya no consiste solo en llenar el carro y pasar por caja. Cada vez más compras empiezan antes, en el móvil: una app ayuda a preparar la lista, recuerda productos habituales y, una vez en la tienda, permite pagar más rápido o consultar en segundos si un alimento tiene demasiado azúcar, sal o aditivos. Así se abre paso el llamado “supermercado inteligente”, una nueva forma de comprar que ya se nota en cambios muy concretos: cajas de autocobro, escaneo desde el teléfono, etiquetas digitales, carritos conectados y recomendaciones personalizadas. Al final, la tienda pone la compra más fácil y la tecnología ayuda a comprar con menos dudas, más información y una idea más clara de lo que acaba entrando en la cesta. 

La clave está en que se juntan dos cambios que encajan muy bien entre sí. Por un lado, dentro de la tienda, el supermercado se vuelve más rápido y más digital. Por otro, en manos del cliente, el móvil ayuda a entender mejor lo que compra. El resultado es una compra más fácil, con más información y más claridad, que permite elegir mejor sin necesidad de saber de nutrición ni de pararse demasiado tiempo ante cada producto. 

Lo que más se nota de este cambio son las cajas automáticas y las zonas de autocobro. Su funcionamiento es simple: el cliente pasa los productos, los guarda en la bolsa y paga sin necesidad de pasar por una caja tradicional. En algunos supermercados, además, ya hay sistemas que pesan solos la fruta y la verdura para hacer la compra aún más rápida. Un paso más allá están las tiendas sin caja, donde basta con entrar usando una app o un código, coger lo que se quiere y salir. Después, la propia tienda detecta qué productos se han llevado y cobra el importe de forma automática.  

Pero el supermercado inteligente no cambia solo la forma de pagar. También está cambiando la propia tienda. Un ejemplo son las etiquetas electrónicas, que sustituyen a las de papel y permiten actualizar los precios casi al momento. Eso ayuda a que haya menos errores, a que las ofertas se reflejen enseguida y a que la tienda funcione de una forma más ágil y ordenada. 

El resultado es una compra más fácil, con más información y más claridad, que permite elegir mejor sin necesidad de saber de nutrición ni de pararse demasiado tiempo ante cada producto.

A eso se suman los carritos inteligentes, que van mucho más allá del carro de toda la vida. Algunos incorporan pantalla y otras herramientas que permiten consultar la lista de la compra, ver ofertas mientras se recorre la tienda o llevar un control del gasto en tiempo real. En la práctica, hacen que parte de la experiencia digital que antes estaba solo en el móvil pase también al propio carrito. 

Hay otro cambio menos visible, pero muy importante: la personalización. Gracias a la tecnología y a los programas de fidelización, el supermercado puede conocer mejor los hábitos de compra de cada cliente. Así, si una persona suele comprar productos sin gluten, una marca concreta de café o siempre repone lo mismo, la app puede enviarle descuentos relacionados, recordarle que vuelva a comprarlo o sugerirle productos parecidos. Esto hace que la experiencia sea más cómoda y ajustada a cada consumidor, aunque también obliga a ser más claros sobre el uso de los datos personales. 

Y junto a eso está creciendo otra tendencia muy clara: las apps que permiten escanear productos con el móvil. Su funcionamiento es muy sencillo. Basta con abrir la aplicación, apuntar con la cámara al código de barras y esperar unos segundos. A partir de ahí, la app ofrece una valoración fácil de entender sobre el producto: si tiene mucho azúcar, sal o grasas, si lleva aditivos, si está muy procesado o si puede no ser adecuado para ciertas personas. Algunas incluso proponen alternativas más saludables. Su gran ventaja es que resuelven en segundos una duda que, delante del lineal, puede resultar confusa, y convierten una etiqueta larga y difícil de interpretar en una información clara y rápida. En el fondo, todas persiguen lo mismo: hacer más comprensible lo que pone en el envase. Y una vez en casa, la tecnología sigue acompañando al consumidor, porque las apps con IA para cocinar también ayudan a dar el siguiente paso: decidir qué preparar con esos productos y cómo sacarles más partido. 

Eso sí, tener más información no significa que esa información sea siempre completa o definitiva. Distintas voces expertas recuerdan que estas apps pueden ser útiles para orientarse mejor y para tomar decisiones más informadas, pero no sustituyen el criterio propio ni unos conocimientos básicos sobre alimentación. Además, no todas valoran los productos del mismo modo, y en algunos casos puede haber datos incompletos o interpretaciones discutibles. Por eso, su utilidad está sobre todo en servir de ayuda rápida, no en convertirse en la única guía a la hora de llenar la cesta de la compra. 

Una pequeña relación de las apps de escaneo más descargadas 

Según las cifras públicas visibles en Google Play y las cifras oficiales de algunas de las propias apps, entre las más descargadas o con mayor número de usuarios destacan estas:  

  • Yuka. Es la gran referencia del segmento: Google Play muestra más de 10 millones de descargas y la propia app habla de 80 millones de usuarios. Escanea alimentos, analiza aspectos como el valor nutricional, los aditivos o el perfil ecológico del producto, puntúa y recomienda alternativas. También en cosméticos. 

  • Foodvisor. Más amplia que una simple app de escaneo, pero muy popular: Google Play muestra más de 5 millones de descargas y permite hacer foto o escanear código de barras para obtener información nutricional.  

  • Open Food Facts. Proyecto abierto y colaborativo con más de un millón de descargas en Google Play; su app dice permitir escanear y comparar más de 3 millones de productos y mostrar Nutri-Score, NOVA, nutrientes, alérgenos y grado de procesamiento.  

  • MyRealFood.  En Google Play figura con 1millón de descargas. Su propuesta combina escáner, detección de ultraprocesados y una puntuación propia llamada Real Score.  

  • Bobby Approved. También aparece con 1millón de descargas en Google Play y se centra en evaluar si un producto encaja con sus criterios de ingredientes “aprobados” o no.  

  • Fig.  Más especializada en alergias, intolerancias y dietas específicas: Google Play muestra 500.000 descargas, mientras la propia app habla de un millón de miembros satisfechos.  

© Imágenes: Shutterstock. 

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