Mutua Madrileña
Comunicación Corporativa
Recopilamos unos sencillos consejos para empezar a crear el hábito de practicar deporte a diario.
El 82% de los españoles que practican alguna actividad física lo hacen al menos una vez a la semana, frente al 62% de media europea. Así se refleja en el informe European Health & Fitness Market Report 2025 (EuropeActive y Deloitte) y consolida a España como un referente deportivo continental demostrando que la población española destaca en la práctica regular de deporte. El mismo informe apunta que España es ya el tercer mercado europeo del fitness, con un crecimiento sostenido en el número de abonados (+8,7%) y en los ingresos (+11,1%) respecto al año anterior.
Hay además otros estudios que avalan esta tendencia al alza. Según la última Encuesta de Hábitos Deportivos del CIS (2024), un 47,9% de la población española de 15 y más años practica algún deporte, prácticamente el doble que en 1980 (25%). Además, los deportistas más asiduos han aumentado significativamente: el 70,3% de quienes hacen ejercicio sale tres o más veces por semana, frente al 55,8% registrado en 2010. A nivel europeo, la última encuesta Eurobarómetro (2022) revela que solo el 38% de los ciudadanos de la UE practica deporte al menos una vez a la semana, proporción inferior a la española: aproximadamente el 42% de los españoles hace ejercicio semanalmente, lo que refuerza la posición de liderazgo de España en Europa.
Pero practicar de forma regular actividades deportivas no es sencillo: para comenzar a crear el hábito, es importante empezar a hacerlo con unos sencillos pasos. El profesor del INEF Alberto García Bataller compartía en “El arte de crear Salud y Bienestar”, un ciclo de entrevistas de la Fundación Mutua Madrileña, algunas recomendaciones que recogemos a continuación.
Establecer metas alcanzables y disfrutar con la actividad elegida ayuda a transformar el deporte en una rutina sólida y duradera.
Según explica García Bataller, es fundamental fijar objetivos realistas y graduales (por ejemplo, empezar caminando 15 minutos diarios e ir aumentando poco a poco). Planificar el ejercicio ayuda a integrarlo en la rutina: se puede elegir un horario fijo o vincular la actividad a momentos habituales del día (como salir a correr a primera hora o dar un paseo tras cenar). Alternar distintas actividades y entornos (deporte en grupo o individual, ejercicio al aire libre o en gimnasio) evita el aburrimiento y permite adaptarse a las preferencias personales. Hacer ejercicio en compañía (con amigos, familia o compañeros) multiplica la motivación y el compromiso. Asimismo, pequeños cambios diarios -por ejemplo, subir escaleras en lugar de usar el ascensor o caminar más- contribuyen a mantener el cuerpo activo. En conjunto, establecer metas alcanzables y disfrutar con la actividad elegida ayuda a transformar el deporte en una rutina sólida y duradera.
Otra ayuda muy práctica en los últimos años ha venido de la mano de las aplicaciones de móvil para entrenamiento. Muchas personas las utilizan para acompañar su práctica deportiva. Estas apps suelen incluir entrenamientos guiados con ejercicios explicados paso a paso (a menudo mediante vídeos ilustrativos) que orientan al usuario. También ofrecen calendarios de entrenamiento personalizados, con planes adaptados al nivel de cada persona y recordatorios para no saltarse las sesiones programadas.
Generalmente permiten registrar y seguir el progreso: miden datos como la duración del ejercicio, el número de calorías consumidas o las repeticiones realizadas, lo que ayuda a visualizar la evolución. Muchas incorporan rutinas tanto para hacer en casa como en el gimnasio, así como planes de alimentación saludable vinculados a los objetivos personales.
Algunas funciones adicionales incluyen el contacto con entrenadores personales o la integración en comunidades de usuarios para resolver dudas y compartir desafíos. En suma, estas aplicaciones combinan orientación, planificación, seguimiento y apoyo social para hacer la práctica deportiva más accesible y motivadora.
Es evidente que seguir hábitos sencillos, marcarse metas alcanzables, establecer rutinas y elegir actividades que gusten, facilita mantener la constancia. Y que herramientas modernas como dispositivos o aplicaciones deportivas complementan estos esfuerzos ofreciendo entrenamientos guiados, planificación y seguimiento personalizados. Además, la práctica habitual de ejercicio mejora la salud cardiovascular y respiratoria, fortalece el sistema musculoesquelético y ayuda a mantener un peso saludable.