/on/vivir mejor/ocio cultura/restaurante sostenible
28 DE SEPTIEMBRE |

Mo de Movimiento, el primer restaurante 100% sostenible

MO de Movimiento se ha construido con los materiales de derribo del mismo local, contrata personal en riesgo de exclusión y tiene una oferta gastronómica riquísima.

Sostenibilidad, reciclaje, economía circular... y además un buen negocio. Todo eso es el Mo de Movimiento, el restaurante sostenible abierto en el barrio Chamberí, de Madrid. Ocupando el espacio que en su día fue el Teatro Espronceda, una discoteca ochentera y, posteriormente, un plató de fotografía de la agencia Efe, este restaurante se ha propuesto despertar las conciencias sin dejar de disfrutar de una buena gastronomía.

En línea con la nueva moda de desarrollar locales basados en economía circular, como centros comerciales, cada detalle está absolutamente pensado para que sea, además de una apuesta gastronómica circular, un movimiento social que se preocupa por la ética, el cuidado de nuestro planeta y la inclusividad. De hecho, llama mucho la atención que la mitad de su personal proceda de las Fundaciones Tomillo, Norte Joven y Fundación Raíces, y abarque a más de 18 nacionalidades diferentes. Su lema es abrir fronteras y ayudar a los miembros del equipo que estén en riesgo de exclusión; y para ello, trabajan durante un año en el restaurante y, una vez formados, pueden reinsertarse en el mercado laboral.

El primer restaurante sostenible pensado al 100% en cuidar el medio ambiente - ÓN

Se inauguró el 26 de febrero, dos semanas antes del confinamiento provocado por el Covid-19, y se vio obligado a cerrar hasta este verano que ha vuelto a abrir sus puertas con una oferta que se mueve entre las mejores materias primas, productos artesanales, ecológicos y de proximidad.

Sus creadores son dos jóvenes amigos, Felipe Turell y Javier Antequera, muy interesados en aportar valor real a la sociedad. Su restaurante es diferente a todos e impresiona desde que llegas a la puerta y un amasijo de cables azules y amarillos hace la función de pomo. Según se accede, dos hornos inmensos de leña huelen a las riquísimas pizzas que se sirven bajo tinajas gigantes que cuelgan del techo (provienen de un maestro tinajero pacense, heredero de una tradición familiar de hace 500 años) y cuya función es servir de sistema de climatización.

Las mesas para comer son tableros hidrófugos, las sillas son las vigas reconvertidas y los cojines están hechos de ropa reciclada y triturada.

Los materiales del mobiliario provienen casi en su totalidad de la tonelada y media de escombros generados por las mismas obras del local. Y solo se ha modificado la apertura del techo del patio de butacas, para transformarlo en una terraza interior.

Bajo el suelo han confeccionado una central de aguas que aprovecha todos los recursos hídricos externos e internos. Recogen las precipitaciones para el riego, distribuyen esta agua a los hornos, que calientan a través de unos tubos de cobre y la dirigen hacia el suelo, que funciona de radiador natural. La que sirven a los comensales, después de un triple filtrado, proviene también de las lluvias. El agua de las cocinas y los baños, en los que la pila es un conjunto de ladrillos sacados de los escombros, va a parar a las cisternas. Y si conocieran el lavavajillas inteligente Dishcraft que gracias a la IA ahorra agua y energía, seguramente lo añadirían al negocio. Los residuos orgánicos los recoge una máquina de compost propia y en su mayoría se envía a los proveedores locales que contratan. El resto se usa de abono para las plantas del restaurante.

Las mesas para comer son tableros hidrófugos, las sillas son las vigas reconvertidas y los cojines están hechos de ropa reciclada y triturada.

Las camisetas interiores de los empleados, por su parte, están fabricadas de algodón orgánico que solo se recoge cuando llueve para que no contamine ni cause impacto negativo en el sistema. Los delantales están hechos también de algodón orgánico más un material que no precisa lavado para contaminar menos y las camisas de los camareros son de segunda mano, procedentes de Cáritas y Humana y teñidas con el óxido de los clavos del patio de butacas para que aguanten muchos lavados.

 La carta se sirve mediante un código QR -era digital ya entes del confinamiento-  y todo el género, excepto el café, proviene de pequeños productores españoles. Y cuando llega la hora de pagar, “no cash”. El restaurante solo acepta métodos de pago digitales.

Para el servicio a domicilio y siguiendo fieles a su política sostenible, han elegido a la empresa Mensos, en vez de las habituales Glovo o Deliveroo porque, según dicen, el 85% de sus trabajadores está en nómina y se mueven con bicicletas eléctricas.

Mo de Movimiento ha llegado para dar ejemplo y además anuncia que no va a parar. En un futuro próximo comenzará a organizar eventos, talleres, conferencias y proyecciones de cine.

Logo ON_autor

Mutua Madrileña

Comité de contenidos