Mutua Madrileña
Comunicación Corporativa
Los nuevos cinemómetros LiDAR de la Guardia Civil pueden operar en movimiento, controlar hasta seis carriles simultáneamente y detectar infracciones con mayor precisión, incluso de noche o en condiciones meteorológicas adversas.
La Dirección General de Tráfico ha formalizado la adquisición de un lote de 15 cinemómetros de última generación destinados a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil. La inversión, publicada en el Boletín Oficial del Estado, se ha adjudicado mediante contrato a la empresa Tradesegur por un importe superior al millón de euros y supone un salto cualitativo en la estrategia de control de velocidad en la red viaria. La llegada de estos dispositivos coincide con él incremento de desplazamientos estivales, momento en que la vigilancia se intensifica en los tramos de mayor intensidad de circulación.
La gran novedad de estos cinemómetros radica en su versatilidad de uso y en la adopción de tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging). A diferencia de los radares fijos instalados en pórticos o de los radares móviles convencionales que emplean ondas de microondas, la medición mediante haz de luz láser dificulta enormemente la anticipación por parte de los avisadores habituales y las plataformas colaborativas. El disparo es instantáneo, lo que impide reaccionar mediante el habitual frenazo de última hora al aproximarse a un punto de control.
El disparo es instantáneo, lo que impide reaccionar mediante el habitual frenazo de última hora al aproximarse a un punto de control.
El concepto de radar dinámico alude a la capacidad del equipo para operar tanto desde un emplazamiento estático como directamente en movimiento. Montados sobre un vehículo patrulla, sobre trípodes o fijados a elementos de la vía como señales verticales o barreras metálicas de protección, estos dispositivos se adaptan a cualquier escenario operativo. Su reducido tamaño y un peso que no alcanza los dos kilos permiten que una patrulla instale el equipo en apenas unos minutos o lo transporte sin complicaciones.
En el apartado técnico, la capacidad operativa de estas unidades supera con creces las especificaciones de generaciones anteriores. El sistema de óptica digital e iluminación mediante infrarrojos permite la monitorización simultánea de hasta seis carriles en ambos sentidos de la marcha, registrando vehículos que circulen a velocidades comprendidas entre los 10 y los 300 kilómetros por hora. La presencia de flash amplía el rango de actuación en condiciones de baja visibilidad, como por la noche, dentro de túneles o en episodios de meteorología adversa. Asimismo, la autonomía está respaldada por paquetes de baterías diseñados para ofrecer un funcionamiento continuado de entre 12 y 16 horas. Junto con algunos modelos que incorporan funcionalidades avanzadas como la detección de ocupantes sin cinturón de seguridad o la manipulación del teléfono móvil por parte del conductor, estos nuevos dispositivos adquiridos por la DGT ofrecen un nivel de vigilancia superior al de modelos anteriores. Son capaces, por ejemplo, de diferenciar entre diferentes tipos de vehículo para proponer sanciones adaptadas a cada límite de velocidad.
Otro factor determinante para reducir la siniestralidad radica en la flexibilidad de su ubicación. Al encuadrarse en la categoría de cinemómetros móviles, la normativa vigente no impone la obligación de señalizar previamente la posición exacta mediante paneles informativos. La DGT enfoca el despliegue de estas unidades en tramos de concentración de accidentes, puntos conflictivos de carreteras secundarias, viaductos o zonas de obras donde la instalación de infraestructuras fijas resulta inviable.
La captación de imágenes de alta resolución va acompañada de un sistema de encriptación digital que certifica la autenticidad del registro desde el mismo instante de la infracción, garantizando la cadena de custodia de la prueba. Más allá de la vertiente sancionadora, la implementación de este equipamiento busca erradicar la falsa sensación de impunidad en tramos no vigilados permanentemente y fomentar una conducción más constante y respetuosa con los límites de velocidad fijados para cada vía.