¿Te toca pasar la ITV? Estas son las recomendaciones para no tener ningún inconveniente
Seguridad vial

¿Te toca pasar la ITV? Estas son las recomendaciones para no tener ningún inconveniente

El objetivo de la ITV es garantizar que se circule en condiciones de seguridad. 

  • 21 de mayo de 2025
  • 2 minutos

Pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es una obligación para todos los vehículos matriculados en España. Aunque puede parecer un trámite administrativo más, su objetivo es garantizar que se circule en condiciones de seguridad y que se cumpla con la normativa medioambiental vigente. Pero ¿cuándo hay que pasarla? ¿Qué consecuencias conlleva no hacerlo? ¿Y cuáles son los motivos más comunes por los que el informe puede salir desfavorable?  

La frecuencia con la que tienes que pasar la ITV depende del tipo de vehículo y de su antigüedad. En el caso de los turismos particulares, no tienen que pasar la ITV durante los primeros cuatro años desde su primera matriculación. A partir de ahí, deben revisarse cada dos años hasta que cumplen los diez años y, a partir de entonces, la inspección pasa a ser anual. En el caso de las motos, el sistema es similar: exentas hasta los cuatro años, y después, cada dos años. Los vehículos comerciales ligeros, como furgonetas, también están exentos, pero solo los primeros dos años; luego pasan la ITV cada dos años hasta los seis, anualmente hasta los diez, y semestralmente a partir de ese momento. Los taxis, ambulancias y vehículos destinados al transporte de personas o mercancías pesadas deben cumplir unos requisitos más estrictos y pasarla con más frecuencia, normalmente cada año desde el principio, e incluso cada seis meses dependiendo del uso. 

Es importante tener claro cuándo le toca la ITV a tu coche o moto, porque circular con ella caducada tiene consecuencias. Si te para la Guardia Civil o la Policía Local y tu ITV está caducada, te pueden multar con 200 euros, aunque no conlleva retirada de puntos. Si el vehículo ha sido rechazado y sigues circulando, la sanción va de los 200 a los 500 euros, dependiendo de si el informe es desfavorable (con defectos graves) o negativa (con defectos muy graves). En el primer caso, la sanción no exime de tener que acudir a un taller para solventar los defectos y volver a pasar la inspección. En el segundo, cuando el informe es negativo, a la sanción de 500 euros se añade la inmovilización del vehículo y su traslado en grúa a un taller. Por eso, lo mejor es no relajarse y tener la previsión de programar la visita a la estación de ITV en plazo. Para hacerlo, a través de MutuaMás, la app de Mutua Madrileña, puedes solicitar el servicio Cita ITV con o sin cita previa y contratarla con hasta un 50% de descuento.  

Mantener el coche en buen estado y llevar un seguimiento de las fechas clave es la mejor forma de evitar sorpresas.

Existen varias formas sencillas de comprobar cuándo debes pasar la ITV de tu vehículo. En el propio informe de la última inspección te aparece la fecha límite para la siguiente. Además, la pegatina que se coloca en el parabrisas también indica el mes y año de vencimiento. Si no tienes a mano ninguno de esos documentos, puedes consultarlo en la web oficial de la DGT o en la aplicación miDGT, donde aparece toda la información técnica y administrativa de tu vehículo. También, algunas estaciones de ITV envían recordatorios por SMS o correo electrónico si ya has pasado la inspección con ellos anteriormente. 

Ahora bien, no siempre se pasa la ITV a la primera. Hay algunos motivos bastante comunes por los que los vehículos no superan la inspección. Uno de los fallos más habituales es el mal estado de los neumáticos: si están muy desgastados, con cortes visibles en la goma o el dibujo no tiene la profundidad mínima legal, es motivo de rechazo. Otro punto sensible es el sistema de alumbrado: faros que no funcionan, luces desalineadas o fundidas también pueden hacer que el resultado sea desfavorable. También se revisan los frenos, los amortiguadores y la dirección. Si alguno de estos elementos no está en condiciones, la seguridad del vehículo se ve comprometida. Además, en los últimos años se han endurecido los controles de emisiones contaminantes, sobre todo para los diésel, lo que puede suponer otro motivo de suspenso.  

En definitiva, tener la ITV al día no es solo cumplir con la ley, sino asegurarse de que el vehículo está en condiciones de circular con seguridad. Aunque pueda parecer un engorro, es una manera de evitar males mayores, tanto en forma de multas como en posibles accidentes. Y si la inspección no sale favorable, se dispone de un plazo de dos meses para reparar los fallos y volver a pasarla, esta vez sin coste adicional si se hace en la misma estación.  

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