Intercambio de baterías.

Intercambio de baterías: el futuro de la carga de vehículos eléctricos

Uno de los puntos a trabajar en los vehículos eléctricos ha sido siempre la duración de sus baterías. Ahora surgen alternativas a esta gestión.

El tiempo de recarga es uno de los principales inconvenientes del coche eléctrico y una de las razones por las que muchos conductores no se deciden a dar el paso hacia la electrificación. Es cierto que las baterías ofrecen cada vez más autonomía y se cargan en menos tiempo y que las infraestructuras evolucionan con un despliegue de estaciones en continuo crecimiento, pero, aun así, repostar gasolina o diésel sigue siendo mucho más rápido.  

Por eso, los fabricantes llevan años buscando nuevas soluciones que agilicen el proceso de recarga y, una de esas soluciones innovadoras pasa por el intercambio de baterías. Recientemente, Madrid se ha convertido en la primera ciudad española en acoger este sistema, instalando en una gasolinera de San Fernando de Henares una estación capaz de reemplazar la batería descargada por otra con el 100 de carga en cinco minutos.

Esta solución todavía no es viable para cualquier vehículo eléctrico, ya que las baterías deben ser extraíbles y ninguna marca comercializa todavía coches de estas características

El sistema está impulsado por la empresa tecnológica estadounidense Ample en colaboración con Stellantis y consiste en un módulo que se instala en apenas tres días y ocupa un espacio similar a un túnel de lavado. Sin embargo, esta solución todavía no es viable para cualquier vehículo eléctrico, ya que las baterías deben ser extraíbles y ninguna marca comercializa todavía coches de estas características. Como prueba piloto, Stellantis ha puesto en circulación un grupo de Fiat 500e adaptados, dentro de su flota de “carsharing” Free2Move.

Pero no es la primera vez que se investiga el intercambio de baterías para coches eléctricos. Un precedente lo encontramos en el WEEVIL, un prototipo urbano de tres ruedas con baterías intercambiables desarrollado por un consorcio de ocho empresas y centros tecnológicos de diferentes países bajo el programa europeo Horizonte 2020. Y en 2024, la filial española de Silence (propiedad de Acciona) lanzó el primer coche eléctrico convencional a la venta diseñado para cambiar módulos de batería tipo trolley y a un precio inferior a los 10.000€. Era el S04, un microcar urbano de dos plazas con dos ruedas delanteras y una trasera.

Sin embargo, el verdadero éxito de las baterías intercambiables llegó en 2018 desde China de la mano de la compañía Nio. El pasado mes de enero ya tenía 3.000 estaciones instaladas, 60 de ellas en Europa, y acaba de celebrar sus 80 millones de baterías intercambiadas. Esto no ha pasado desapercibido a CATL, el mayor fabricante de baterías, que tiene previsto estandarizar un sistema de “swap stations” muy similar al de Nio llegando a acuerdos con diferentes compañías automovilísticas. Si este plan se materializa, el despliegue de estaciones de intercambio de baterías en Europa podría crecer exponencialmente en los próximos años.

Y es que las ventajas del “swapping” o intercambio de baterías parecen indiscutibles: rapidez del proceso; descarbonización de la red, ya que las baterías se recargan en modo inteligente durante horas valle, optimizando la demanda; economía circular y extensión de la vida útil de las baterías al cargarlas lentamente; desvinculación del vehículo y la batería, que se convierte en un servicio por suscripción o leasing, abaratando el coste inicial del vehículo y facilitando las actualizaciones tecnológicas.

Mutua Madrileña

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