Mutua Madrileña
Comunicación Corporativa
Analizamos los principales retos de los conductores nobeles de moto para evitar accidentes.
La moto vive un momento dulce en España. Las matriculaciones encadenan ejercicios en constante crecimiento, las ciudades se llenan de scooters, los carnés A2 se multiplican y cada primavera se incorporan al tráfico miles de conductores con poca o ninguna experiencia. Pero las dos ruedas siguen siendo el medio de transporte más vulnerable en la carretera. Buena parte de los siniestros que afectan a noveles no son fruto de la mala suerte, sino de una serie de errores muy identificados que la DGT y los expertos en seguridad vial llevan tiempo señalando. Conviene conocerlos antes de ponerse a los mandos de una motocicleta por primera vez.
El primer fallo aparece, casi siempre, antes de arrancar el motor. Elegir una moto demasiado grande, alta o potente para el nivel del conductor. La emoción del A2 empuja a saltar directamente a una naked de 600 cc o a una trail pesada sobre la que apenas se llega al suelo. Una moto que no se controla a baja velocidad, en parado o en el parking, es un riesgo desde el primer semáforo. A esto se añade un segundo error igual de extendido: confiar la seguridad únicamente al casco. Solo el 85% de los motoristas utiliza guantes y casco de forma sistemática, mientras que apenas un 6% lleva chaleco airbag y casi la mitad descuida pantalón, botas y protecciones específicas, donde se concentran las lesiones graves. La incomodidad, el calor o la prisa por un trayecto corto son las excusas habituales.
La frenada, la mirada o saber leer cómo son las curvas son los principales errores técnicos a la hora de empezar a utilizar una moto.
En el plano técnico, los noveles fallan sobre todo en tres gestos. El primero es la frenada. Usar solo el freno trasero por miedo a clavar la moto, usar el delantero bruscamente o, peor todavía, frenar con la moto inclinada en plena curva, una de las causas más frecuentes de caída. El segundo es la mirada. Fijar la vista en el asfalto justo delante de la rueda hace que cualquier obstáculo se afronte tarde, cuando lo correcto es mirar lejos, leer el tráfico y, en curva, fijar la vista en la salida. El tercer error técnico es entrar en una curva sin haberla leído: llegar pasado de velocidad o frenar dentro y abrirse hacia el carril contrario.
A los errores de técnica se suman los de comportamiento. El zigzag entre coches a velocidades altas o en atascos, los adelantamientos por la derecha o saltarse semáforos en ámbar son maniobras tan habituales como peligrosas. Además, están los descuidos del día a día, donde más caro se paga la confianza. Trayectos cortos en zapatillas y sin guantes, mirar el móvil en un semáforo, salir cansado tras una mala noche o después de una comida copiosa... La fatiga y la distracción reducen los reflejos justo el segundo en el que la carretera no perdona, y en moto rara vez hay margen para corregir.
Otro frente al que los noveles prestan poca atención es el mantenimiento. Una moto con presiones mal ajustadas, dibujo justo en los neumáticos, pastillas gastadas o cadena seca pierde estabilidad y necesita más metros para detenerse. La motocicleta suele avisar antes de fallar. Vibra, tira de un lado, frena raro…, pero hay que escucharla. Cinco minutos de revisión antes de cada salida larga (presiones, niveles, luces, frenos, cadena, dirección) son una rutina barata que evita la mayoría de los sustos mecánicos. Conviene, además, respetar los plazos del manual del fabricante; no son orientativos.
A todo esto se suma un error psicológico muy típico de los seis primeros meses. Ese momento en el que ya se ha perdido el miedo, pero todavía no se tiene experiencia. Es justo ahí cuando muchos conductores empiezan a probar inclinaciones y aceleraciones que no controlan, y donde se concentra una parte importante de las caídas. Aprender a llevar una moto es un proceso largo que hay que tomarse con calma y responsabilidad.
El contexto que rodea a estos errores está perfectamente reflejado en el último estudio de siniestralidad vial en motocicletas 2026 elaborado por la Fundación Mutua Madrileña. Sus conclusiones encajan con lo dicho anteriormente: los conductores con menos de tres años de carné tienen más accidentes y las motos de menos de dos años protagonizan tres de cada diez siniestros causados por un motorista. Son datos que confirman la importancia de los primeros meses. Empezar despacio, equiparse bien y no confiarse son la única receta para disfrutar de la moto minimizando riesgos.