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10 tips para preparar tu casa ante el frío

Adelantarse al frío sale más barato y evita quedarse sin calefacción cuando más la necesitas

La diferencia entre pasar el invierno calentito y con la factura bajo control, o hacerlo entre corrientes, humedades y una caldera que falla el primer día de temporada, está en poner a punto la vivienda con antelación y octubre es el mes ideal para revisar, reparar y encontrar buenos técnicos antes de que todos lo necesiten a la vez. 

La mayoría de las averías y de los sustos del invierno -una caldera que no arranca, una gotera tras la primera tromba, un radiador que no calienta- se evitan con un repaso a tiempo. Y casi todo lo importante se puede hacer con poco dinero y sin obras. Conviene recordar, además, que la calefacción es con diferencia el mayor consumo energético de un hogar, así que cada mejora en aislamiento o en regulación se nota directamente en lo que pagas. 

En España el enemigo no suele ser la nieve, sino tres cosas mucho más cotidianas: las corrientes de aire por ventanas y puertas mal selladas, la humedad y la condensación que traen moho y malos olores, y una calefacción encendida más horas y más grados de la cuenta. Atacar esos tres frentes es el 80 % del trabajo. El otro consejo de oro es el del calendario: los servicios técnicos, de calderas, fontaneros… tienen la agenda tranquila en octubre y llena en diciembre, cuando ya es una urgencia. Adelantarse sale más barato y evita quedarse sin calefacción en plena ola de frío.

Adelantarse sale más barato y evita quedarse sin calefacción en plena ola de frío

A partir de ahí, estos son 10 consejos prácticos, fáciles de aplicar, para dejar la casa lista antes de que apriete el frío: 

1. Detecta las corrientes de aire. Es lo más barato y lo que más se nota. Pasa la mano por los marcos de ventanas y puertas: si notas que entra aire, coloca burletes autoadhesivos en las juntas y un burlete o faldón en la parte baja de la puerta de entrada. Sellar esas rendijas frena la fuga de calor sin gastar apenas. 

2. Revisa la caldera antes de encenderla. No esperes al primer día de frío para descubrir que no arranca. Por normativa, el mantenimiento de una caldera doméstica de gas (hasta 70 kW) se hace cada dos años -anual en algunas comunidades, como el País Vasco-, y la inspección de la instalación de gas, cada cinco. Enciéndela unos minutos ahora y vigila señales de aviso: ruidos o gorgoteos raros, radiadores que siguen fríos, o caídas de presión. 

3. Purga los radiadores. Si un radiador calienta arriba, pero está frío por abajo, tiene aire dentro y rinde a medias. Purgarlo es fácil: con la calefacción apagada, abre la llave superior con la llave de purga (o un destornillador) hasta que salga agua sin burbujas, y recoge el goteo con un recipiente. Ganarás calor con el mismo gasto. 

4. Ajusta el termostato a la temperatura eficiente. El IDAE recomienda 19-21 ºC de día y bajar a 15-17 ºC por la noche; no hace falta más para estar cómodo. Un termostato programable, que baje la temperatura de madrugada y cuando no hay nadie, hace ese trabajo por ti. 

5. Deja que entre el sol (y ciérrale la puerta al frío). El calor gratis existe. En las estancias orientadas al sur, sube persianas y descorre cortinas en las horas centrales del día para que caliente el sol, y ciérralas al anochecer. Unas cortinas gruesas actúan además como una capa extra de aislamiento sobre el cristal. 

6. Vigila la humedad y la condensación. El moho aparece donde hay humedad y poca ventilación. Airea la casa 10 minutos al día (mejor a mediodía), evita secar la ropa en interiores sin ventilar, y revisa los rincones fríos, marcos y esquinas donde suele condensar. Si tu vivienda es húmeda, un pequeño deshumidificador previene manchas y olores. 

7. Repasa tejado, terraza y canalones antes de las lluvias. Antes del temporal, revisa que no haya tejas sueltas o juntas dañadas, y limpia de hojas los canalones, bajantes y sumideros de terrazas y patios. Un desagüe atascado es la causa número uno de goteras y filtraciones en otoño. 

8. Aísla los puntos fríos sin obras. Más allá de ventanas y puertas, hay fugas discretas: las cajas de las persianas son un punto frío clásico y se pueden aislar por dentro con planchas o espuma. Una alfombra sobre un suelo frío y masilla en las grietas de los marcos completan el aislamiento de bajo coste. 

9. Prepara la chimenea o la estufa. Si tienes chimenea o estufa de leña o pellet, el otoño es el momento de deshollinarla y revisarla antes de usarla a diario. Comprueba también las juntas de la puerta y que el cristal esté intacto: un buen sellado la hace más eficiente y, sobre todo, más segura. 

10. Comprueba los detectores… sobre todo el de CO. Con la calefacción de combustión, los braseros o la chimenea funcionando, el monóxido de carbono es un riesgo real e invisible. Revisa que el detector de humo y, muy importante, el de monóxido de carbono estén operativos y con pilas. Es el consejo que menos cuesta y el que más puede evitar.

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