Mutua Madrileña
Comunicación Corporativa
Hoy en el Blog ÓN te contamos seis recomendaciones para que este invierno tu casa esté más islada que nunca.
En muchas casas españolas el invierno se nota antes en la factura que, en el termómetro, y no es raro si pensamos que más del 70% de los hogares enciende la calefacción cada año. Por eso, encadenar pequeños gestos durante toda la temporada puede marcar la diferencia: ayuda a contener el gasto, mejora el confort en casa y, de paso, reduce un poco las emisiones que respiramos todos.
Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la calefacción se lleva de media en torno al 47% de toda la energía que consume una vivienda a lo largo del año. Si sumamos todas las casas, el consumo doméstico ronda aproximadamente una quinta parte de la energía que se usa en España, y buena parte de ese gasto se va en calentar y enfriar las viviendas, con el consiguiente impacto en emisiones. La buena noticia es que podemos preparar nuestras viviendas contra el frío y recortar una parte de ese consumo con gestos sencillos y algunos accesorios baratos, sin hacer obras ni cambiar ventanas.
Entre los trucos más sencillos para poner en práctica cada día, antes de recurrir a accesorios, podemos bajar el termostato un grado (pasar de 22 ºC a 21 ºC puede reducir el consumo de calefacción alrededor de un 7 % y la mayoría de guías recomiendan mantener la casa entre 19 y 21 ºC); cerrar las puertas de las estancias poco usadas para que el calor no se disperse por pasillos y habitaciones vacías; ventilar abriendo las ventanas solo 5-10 minutos por la mañana con corrientes cruzadas; evitar cubrir los radiadores con muebles, fundas o ropa tendida, y aprovechar al máximo el sol subiendo las persianas cuando entra luz directa y bajándolas al anochecer para crear un abrigo extra en los huecos.
El consumo doméstico ronda aproximadamente una quinta parte de la energía que se usa en España, y buena parte de ese gasto se va en calentar y enfriar las viviendas, con el consiguiente impacto en emisiones.
Y cuando ya hemos hecho todo lo posible con los trucos caseros y aun así la casa sigue pasando frío, toca recurrir a pequeños aliados que ayudan a abrigar la vivienda desde dentro y a sacar mucho más partido a cada grado de calefacción como:
Cuando un radiador está pegado a una pared exterior, parte del calor se escapa hacia el muro. Los paneles aislantes reflectantes (una espuma fina con cara metalizada) se colocan entre la pared y el radiador y devuelven esa energía al interior. Son ligeros, se recortan con tijeras y se colocan sin desmontar la instalación: un truco sencillo para que cada kilovatio rinda un poco más.
El frío también puede llegar desde abajo. Si el piso está sobre un garaje o un local, alfombras gruesas en las zonas de estancia (salón, dormitorios) ayudan a evitar la sensación de pie helado y a reducir pérdidas de calor por el suelo. En paredes que dan al exterior, tapices, grandes cuadros textiles o una librería bien cargada aportan otra capa de material y mejoran, aunque sea ligeramente, la sensación térmica.
Permiten ajustar la temperatura de cada habitación de forma independiente, de modo que el salón pueda estar a 21 ºC mientras que en un dormitorio poco usado se mantiene solo una temperatura de mantenimiento. Así se evita calentar metros cuadrados que casi no se pisan, se mejora el rendimiento del sistema y se recorta la factura sin renunciar al confort donde realmente hace falta.
Un truco menos conocido es revisar cajas de persiana y enchufes en paredes frías. A veces hay huecos por los que entra aire directamente de la calle. Existen pequeños kits de espuma o masillas acrílicas para sellar esos puntos sin desmontar nada; se aplican en minutos y evitan corrientes molestas junto a la ventana.