Mutua Madrileña
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Cualquier elemento que se incluya en la carrocería del vehículo puede afectar a su consumo. Descube cómo reducir el impacto.
Los cofres de techo son un elemento muy útil para los viajes en coche durante las vacaciones. Aportan un espacio extra para el equipaje, pero también alteran el comportamiento del vehículo, sobre todo en lo relativo a la aerodinámica y, en consecuencia, al consumo de combustible.
Cuando un vehículo circula a cierta velocidad, el aire debe fluir de forma suave sobre su carrocería y cualquier elemento añadido, como barras u objetos voluminosos en el techo, altera ese flujo natural y provoca turbulencias, elevando la resistencia al viento. Esa resistencia aerodinámica se incrementa con la velocidad, de modo que cuanto más rápido circule, mayor será el impacto sobre el consumo. Como ejemplo, se calcula que unas barras portaequipajes pueden incrementar el consumo en torno al 0,8%. Si sobre las barras se instala además un cofre, ese índice asciende considerablemente, llegando incluso al 15 o 25%, según el diseño del cofre, la carga y la velocidad del vehículo.
Desde el punto de vista técnico, el coeficiente de resistencia (Cx) y la sección frontal del vehículo son los parámetros clave que definen cuánto arrastre aerodinámico genera el coche. Añadir un cofre en el techo aumenta ambos, y en coches aerodinámicamente eficientes, con un Cx bajo y una superficie frontal reducida, puede suponer un aumento del coeficiente de resistencia de casi el 90% en algunos casos. Esto se traduce directamente en más esfuerzo del motor, mayores emisiones de CO₂ y más gasto en combustible.
Estudios de laboratorio y pruebas en túnel de viento respaldan que, en condiciones reales, un vehículo que gasta 8 litros cada 100 kilómetros puede llegar a consumir 10 litros cuando se equipa con un cofre de techo cargado. Otros ensayos han observado incrementos menores utilizando alternativas más eficientes, como remolques o portaequipajes traseros montados sobre bola de remolque.
El cofre afecta al centro de gravedad del vehículo, reduciendo su estabilidad en curvas y en situaciones de viento lateral
Además del consumo, un cofre de techo afecta al centro de gravedad del vehículo, elevándolo ligeramente y reduciendo su estabilidad en curvas y en situaciones de viento lateral, con posibles efectos en la seguridad dinámica sobre todo si se exceden los pesos recomendados o el montaje no es óptimo. Por eso es importante observar ciertas recomendaciones, como elegir el cofre adecuado, evaluar su forma, peso, capacidad y facilidad de montaje. Los diseños con perfil aerodinámico tipo gota reducen la resistencia hasta un 30% frente a formas más cúbicas y convencionales, lo que puede ahorrar aproximadamente un 1,7% de consumo respecto a esos modelos menos optimizados. Otros aspectos clave son su capacidad de carga, sistema de apertura, si incluye fijaciones rápidas, base acolchada o ganchos internos para sujetar la carga sin que esta se mueva.
También es esencial respetar la masa máxima autorizada (MMA) del vehículo y la carga máxima de las barras (habitualmente entre 75 y 100 kg incluyendo el peso del cofre), así como evitar que la carga sobresalga más del 10% de la longitud del coche.
Para minimizar el efecto negativo sobre el consumo, se pueden aplicar varios trucos prácticos. En primer lugar, desmontar el cofre y las barras cuando no se utilicen, ya que incluso sin carga aumentan el consumo. Además, conviene cargar solo lo imprescindible para reducir peso innecesario y repartir la carga de forma equilibrada, colocándola preferentemente en el centro del cofre. También conviene moderar la velocidad y ajustar la presión de los neumáticos al peso total.