Mutua Madrileña
Comunicación Corporativa
El tipo de bicicleta, el equipamiento o la planificación son puntos muy relevantes para poder disfrutar de una de las actividades más socorridas los últimos años.
España vive uno de los mejores momentos del cicloturismo de su historia. El sector mueve más de 44.000 millones de euros al año en Europa, y nuestro país juega con ventaja: dispone de más de 3.000 kilómetros de Vías Verdes adaptadas, tres grandes ejes EuroVelo (el 1, el 3 y el 8) que lo atraviesan de norte a sur, y un clima que invita a rodar buena parte del año.
El cicloturismo es, además, una forma cómoda de viajar despacio y combinar deporte con descanso, sin necesidad de ser un ciclista experto. Pero ¿cómo empezar y qué bici elegir? El error más común del principiante es comprar la bici antes de saber qué tipo de uso le va a dar. Para fines de semana en Vías Verdes y carreteras llanas, una bici de gravel cumple sobradamente. Es ligera, tiene manillar de carretera y ruedas anchas que toleran tanto el asfalto como la grava. Para travesías de varios días con peso, la bici de touring sigue siendo la opción más sólida, con cuadro reforzado, geometría cómoda y ojales para portabultos delanteros y traseros. La bicicleta eléctrica ha democratizado el cicloturismo en los últimos años, ya que permite afrontar etapas largas o puertos de montaña a cualquier persona razonablemente entrenada y abre el viaje en bici a quienes hasta hace poco lo descartaban por su dureza. Una buena recomendación es alquilar la bici un fin de semana en una zona con rutas señalizadas y, a partir de esa experiencia, decidir.
Para fines de semana la mejor bicicleta es la de gravel, para travesías de varios días, la de touring, aunque la eléctrica ha democratizado el cicloturismo los últimos años.
En cuanto al equipamiento, debemos contemplar varios elementos imprescindibles. Las alforjas o las bolsas de bikepacking se eligen según la duración del viaje y el tipo de bici; conviene repartir el peso entre delante y detrás y no superar el equivalente al diez por ciento del peso del ciclista. A esto se suma un equipo básico: casco homologado, luces delantera y trasera, guantes, capa cortavientos, ropa técnica con badana y un kit de reparación con cámara de repuesto, parches, multiherramienta e hinchador. Para etapas largas, dos bidones para agua, barritas energéticas y, si la zona es solitaria, un cargador externo para el móvil.
En los últimos años, la planificación se ha vuelto más sencilla gracias a una nueva generación de aplicaciones móviles. Komoot es la referencia para diseñar rutas de varios días: calcula desniveles, sugiere tramos alternativos y permite descargar mapas para usarlos sin cobertura. Strava aporta el registro deportivo y los segmentos compartidos por otros usuarios, una vía rápida para descubrir tramos buenos. Wikiloc es la favorita del cicloturista más exploratorio, con miles de rutas creadas por la comunidad, y Google Maps en modo bici resuelve los trayectos urbanos. A todas ellas conviene sumar una aplicación meteorológica que muestre el viento por horas, un factor que condiciona un día de bici mucho más que la temperatura.
Las normas, también en vacaciones. La DGT recuerda que el casco es obligatorio en carretera para todos los ciclistas y, con la próxima reforma del Reglamento General de Circulación, podría extenderse esa obligación a la ciudad. Otras reglas básicas son circular por el arcén siempre que sea transitable, en fila de uno o de dos pero nunca en paralelo en curvas sin visibilidad ni en tramos congestionados, no usar el móvil ni llevar auriculares y señalizar las maniobras con tiempo. Para los conductores, el adelantamiento sigue rigiéndose por el metro y medio de separación y la prohibición de pisar línea continua o adelantar en curva.
Bien planificado, un viaje de cicloturismo puede ofrecer experiencias únicas muy gratificantes, más cercanas al Slow Travel que a otras formas de turismo convencional y, gracias a las bicis eléctricas, apto para un amplio segmento de la población.