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18 DE NOVIEMBRE |

¿Cómo serán los profesores del futuro?

Científicos y académicos del MIT proponen un cambio en la forma de enseñar. Y este cambio pasa por la combinación de áreas tecnológicas con disciplinas humanísticas.

Hace tres años, Peter Senge, profesor de la escuela de negocios del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y uno de los 50 pensadores más influyentes del mundo, opinaba que el principal problema del sistema educativo es que se basa en el modelo de la revolución industrial. Es decir, un modelo de aprendizaje pasivo, en el que los docentes hablan y los estudiantes permanecen sentados y callados, “como si se les estuviese entrenando para trabajar en una fábrica”.

A esta demanda de acción e interactividad, hay que añadir la disconformidad que comienza a surgir por el protagonismo casi exclusivo que se le da a las disciplinas tecnológicas y digitales en detrimento de las humanistas.

MIT muestra cómo serán los profesores del futuro - ÓN

Y esta inquietud ha llevado a diversos profesores del mismo MIT a elaborar una propuesta para cambiar el rol de la universidad coincidiendo con la cuarta revolución industrial, en la que la informática y las disciplinas digitales están a la cabeza.

Tanto científicos como académicos creen que los docentes de la universidad deben saber combinar la informática y la ingeniería con otras disciplinas como las humanidades, las artes, las ciencias sociales o la arquitectura.

Los docentes de la universidad deben saber combinar la informática y la ingeniería con otras disciplinas como las humanidades, las artes, las ciencias sociales o la arquitectura.

Es evidente que la informática continúa modificando la forma en la que las personas interactúan, trabajan y se entretienen, pero la discusión entre los expertos se centra en ver si esto es suficiente. Y la conclusión a la que ha llegado el MIT es que se debe potenciar los perfiles de los que han denominado “profesores híbridos”; es decir, en los que lo tecnológico no sea exclusivo ni excluyente, porque se combine con otros terrenos igualmente relevantes en la industria 4.0.

A esta conclusión ya llegó el propio fundador de Appel, Steve Jobs, que en sus famosas presentaciones reconocía que “la tecnología en matrimonio con las humanidades y las artes es lo que permite conseguir unos resultados que hacen que nuestros corazones salten”.

Y es una realidad que cada vez más compañías tecnológicas demandan, además de profesionales técnicos, profesionales que sepan manejarse con la ambigüedad y la subjetividad, ambas habilidades necesarias para ocupar puestos de gestión, tomar decisiones con visión de futuro en una sociedad global, analizar críticamente diferentes escenarios de acción, adaptarse a los cambios sociales y convivir con la incertidumbre y el riesgo propio del mundo de la empresa (de ahí lo relevante de las humanidades y ciencias sociales).

Las áreas que más preocupan a nivel mundial y sin salir del ámbito de la salud, la ingeniería de alto rendimiento y el aprendizaje automático, son dos: la emergencia climática, con la erosión de las costas y de la tierra agrícola y los efectos de la contaminación del aire y del agua. Sobre esto último, el MIT ha creado un proyecto de robótica. RoCycle, para hacer frente a los residuos.

Y para abordar todos estos objetivos académicos se requiere “un enfoque heterogéneo que conecte la comprensión científica, las soluciones de ingeniería y los aspectos sociales, económicos y políticos”, aseguran los profesores del MIT.

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