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Cómo planificar el ahorro de cara a la jubilación, según la edad

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El desequilibrio del sistema público de pensiones hace necesario planificar financieramente la jubilación de forma privada. Desde 2010 se gasta más en pensiones de lo que se ingresa por las cotizaciones de los trabajadores. A cierre de 2013, las cotizaciones de los empleados, que son las que soportan y financian a los pensionistas, se elevaron a 98.093,15 millones de euros, mientras que los pagos de pensiones y prestaciones contributivas alcanzaron un importe de 115.529,25 millones de euros. En este contexto y dado que las pensiones públicas serán menguantes, conviene girar la vista hacia las posibilidades de ahorro que nos ofrecen las entidades privadas. Pueden ser de gran ayuda productos como los fondos de inversión, los planes de pensiones, los PPA´s (Planes de Previsión asegurados) u otros seguros de ahorro, entre otras alternativas.

Antes de nada, no obstante, el partícipe debe fijarse en aspectos como la política de inversión de los productos, su edad y su horizonte temporal. Centrándonos solo en el perfil de edad, conviene tener en cuenta las siguientes consideraciones básicas:

De 30 a 40 años
La jubilación se ve lejana o muy lejana (más aún tras los últimos cambios legislativos que fijan la edad del retiro en los 67 años). Es momento, por tanto, de apostar por productos de perfil de riesgo alto. Hay mucho tiempo por delante para conseguir atractivas rentabilidades, por ejemplo, con productos que inviertan en bolsa. De hecho, estadísticamente está comprobado que la renta variable bate en el largo plazo a los activos de renta fija o inmobiliarios.

A esta edad, es aconsejable invertir en productos como los fondos de inversión e iniciarse en el ámbito de los planes de pensiones con algún producto de renta variable, aunque con un porcentaje pequeño del patrimonio. Conviene tener siempre en cuenta las necesidades de liquidez a corto o medio plazo y uno de los inconvenientes de los planes de pensiones es, precisamente, su iliquidez.

De 40 a 50 años
En esta etapa de madurez comienza a darse más valor al hecho de preparar la jubilación, que ya no queda tan lejana. Es aconsejable ya subir el peso en cartera de planes de pensiones y seguros de ahorro, hasta alcanzar en torno al  50% de la cartera creada con vistas al largo plazo. Los planes de pensiones o PPA´s, además, ayudan a reducir impuestos. Todavía es recomendable mantener la inversión en Bolsa -que deberíamos dejar en torno al 25%- y en fondos de inversión diversificados.

De 50 a 60 años
A partir de los 50 toca traspasar parte de las inversiones hacia productos de riesgo bajo o medio-bajo. Rondando los 60 deben hacer aparición en cartera los productos con el capital garantizado o de renta fija. Buen instrumento a esta edad es el PPA (planes de previsión asegurados), ya que garantiza el capital invertido y un interés de por vida.

De 60 a 67 años
Más allá de los 60 no es momento de aventuras financieras. La bolsa debe quedar relegada a un discreto segundo o tercer plano. El grosso de la cartera creada con vistas a la financiación debe estar invertido en planes de pensiones de renta fija o garantizados con vencimientos ajustados a la jubilación.