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Esperando a Mario

Gabriel Pañeda Vázquez Prada

“Sell in May and go away” (que, traducido del inglés, viene a ser algo así como “vende en mayo y vete”) es uno de los refranes más conocidos en el mundo de los mercados. Este año, gracias a Mario Draghi (presidente del Banco Central Europeo), la frase no puede ser más errónea. A pesar de algunos datos de crecimiento más débil de lo esperado en Portugal, Italia y Holanda (que nos dieron un susto el día de San Isidro), los mercados tuvieron un comportamiento muy bueno en el mes de mayo. El S&P se anotó más de un 2%, mientras el Eurostoxx subió más de un 3% y el IBEX rozó el 4%. El crédito siguió en la buena sintonía de los últimos meses y la prima de riesgo española acabó el mes por debajo de los 150 puntos básicos (aun con el bono alemán a 10 años marcando rendimientos mínimos, por debajo de 1,4%). No fue diferente el crédito corporativo, que cotiza a niveles no vistos desde 2007.

Este aumento de correlación entre diferentes activos (en este caso, todo subiendo) es normal cuando el mercado espera cambios en la política monetaria realizada por los bancos centrales. Aquí,  volvemos a Mario Draghi. En su comparecencia mensual dio a entender que, en junio, el Banco Central Europeo lanzará alguna medida no convencional de política monetaria para combatir el riesgo de deflación en la Eurozona, facilitar el crédito a muchas PYMES sedientas de financiación e, indirectamente, provocar una depreciación del euro (estaba llegando al 1,4 frente al dólar, niveles que empezaban a hacer mella a las empresas exportadoras europeas).

Entre las medidas que podría tomar el BCE, están las siguientes:

1. Bajada de tipos de interés desde 0.25% hasta 0.15%. Dado lo bajo de los tipos, no tendría implicaciones fundamentales, pero debería ser parte del paquete total. 

2. Poner tipos de depósito en negativo: -0.1%. Este es el tipo de interés que los bancos reciben por depositar dinero en el BCE. Ponerlo en negativo implicaría que los bancos tendrían que pagar por dejar su dinero depositado en el BCE. Esto sería una medida encaminada a forzar a los bancos a prestar dinero.

3. Un programa parecido a los LTRO (operaciones de refinanciación a largo plazo) que lanzó el BCE en 2011 y en 2012. Entonces, los programas sirvieron para que los bancos tomaran dinero prestado a tipos muy bajos para luego comprar deuda soberana periférica. Así, bajó el coste de financiación de estos países, al mismo tiempo que sus entidades conseguían grandes beneficios. Esta vez el programa sería de estructura parecida, pero condicionado a que los bancos abran el grifo a la financiación de PYMES en la periferia.

4. Programa de expansión cuantitativa parecido a los que la Reserva  Federal Americana lleva realizando desde 2008 y del que ahora está intentando salir lentamente. Esto implicaría que el BCE compraría directamente activos de renta fija. No está muy claro todavía qué activos en concreto. En las quinielas hay desde deuda soberana hasta titulizaciones de préstamos a PYMES.

En Mutuactivos pensamos que el mercado descuenta que el BCE tome por lo menos las dos primeras medidas y que anuncie alguna medida no convencional en la línea de los puntos  3 ó 4. Si se queda corto, los mercados se pondrán nerviosos; pero si el BCE cumple con lo insinuado, el mercado seguirá bien soportado los próximos meses.

Esperemos a Mario…