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El boom del sector tecnológico

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El pasado 26 de octubre asistimos a lo que los traders americanos llamaron el “super Thursday” (el gran jueves) debido a que los equipos directivos de Google, Amazon, Microsoft e Intel que suman entre las 4 más de 2 trillones de dólares de capitalización bursátil decidieron publicar sus resultados del tercer trimestre el mismo día tras el cierre del mercado. Los resultados de las cuatro fueron espectaculares, batiendo por 3.000 millones de dólares de ventas lo esperado por el consenso de analistas que, ya de por sí, eran agresivos en las estimaciones de estos titanes de la tecnología. Esta espectacular publicación llevó al índice tecnológico Nasdaq a un nuevo máximo histórico cerrando la semana en 6701 lo que supone una subida del 35% desde los máximos de la burbuja tecnológica de principios de siglo que era un nivel psicológico que muchos pensaban no iba a recuperarse.

¿Cuáles son los factores que explican este extraordinario comportamiento? ¿Llega tarde un inversor que se haya quedado fuera de este espectacular “rally “?

El sector tecnológico ha sido con creces el principal motor de la economía estadounidense durante las dos últimas décadas. En 1995, menos del 8% de las ganancias del S&P procedían de la tecnología, pero el año pasado la cifra se situó en el 21%. Solo una compañía tecnológica, Microsoft, se hizo un hueco entre las 10 mayores compañías por capitalización de mercado del S&P 500 en 1995. El año pasado había cinco: Apple, Microsoft, Amazon, Facebook y Alphabet (Google). En este entorno en el que nos encontramos, de bajos crecimientos, los inversores recompensan las compañías con capacidad de crecer y el sector claramente ganador ha sido el tecnológico, con un incremento en las ventas muy por encima del resto del mercado. Esta ha sido sin duda la clave de su gran comportamiento. Aunque importante también haya sido su balance, de caja neta que les ha permitido repagar gran parte de su deuda. Por último, señalar en esta espectacular subida el factor que menos nos gusta, el incremento de su peso en los índices. Las compañías tecnológicas han visto entrar mucho dinero de la gestión pasiva, así que, si vemos una corrección de mercado, con los inversores vendiendo sus posiciones en ETFs del S&P 500, automáticamente las más grandes compañías del sector corregirán.

La pregunta clave ahora saber si sigue existiendo potencial en este sector. La respuesta es que sigue habiendo oportunidades, pero debemos ser más selectivos, distinguiendo a los ganadores de los perdedores y centrando la inversión en buenos negocios, con independencia de su capitalización de mercado o su ubicación geográfica. Los más sólidos tendrán potencial para crear nuevo valor y ser disruptores. El software de inteligencia artificial y el internet de las cosas, la conducción autónoma, la robótica o la realidad aumentada son poderosas temáticas que van a seguir apoyando el crecimiento del sector. Pese a las buenas perspectivas, es importante señalar que las valoraciones son exigentes en muchos valores y cualquier decepción en sus crecimientos puede provocar importantes correcciones.

En el corto plazo existe un catalizador adicional importante en la posible repatriación de beneficios desde el extranjero propuesto por el presidente Trump, siendo el sector tecnológico el mayor beneficiario de esta medida por la gran cantidad de capital fuera de Estados Unidos. También se beneficiarían de la bajada del impuesto de sociedades propuesta por los republicanos. El otro lado de la moneda para el sector a corto plazo son las medidas proteccionistas del presidente Trump si llegan por fin, ya que, aunque se trata en su mayoría de compañías americanas, tienen gran parte de sus ventas y centros de costes fuera de Estados Unidos.

Con la tremenda revolución tecnológica de la última década uno duda ya si dentro de unos años las compañías cotizarán en euros, dólares o bitcoins.