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Posición del cuerpo

Posición y movimientos del cuerpo sobre la moto

Colocación del cuerpo sobre la moto y cómo sincronizar los movimientos que hacemos sobre ella en cada trance de la carretera.

Al objeto de evitar desde el principio, o de corregir cuando no se lleva demasiado tiempo, vicios en la conducción, trataremos de describir algo tan elemental como la postura que debemos llevar sobre la moto.

Una aclaración antes de pasar a la descripción: Hablamos siempre de una posición atenta. Tiempo habrá de relajarse por las áridas rectas de Los Monegros o sobre la planicie de ambas castillas.

1. Cómo sentarse.

Aunque sea evidente, hay que subrayarlo: Debemos sentarnos en el centro del sillín, colocar el trasero perfectamente centrado, y en general, dejando al margen la conducción descolgada y deportiva, no se debe mover de esa posición.

He visto a más de uno llevar la moto torcida en plena recta, tan sólo porque él también iba así sobre ella: torcido; y a alguno de ellos le he insistido, advirtiéndolo, pero ya no ha habido forma de corregirle ese vicio: conducía recto, sí, pero a los pocos kilómetros volvía a torcerse.

2. Espalda y hombros.

Debemos tender a inclinar el tronco hacia delante, independientemente del grado que marque la altura del manillar y la posición de las estriberas (más o menos retrasadas). Debemos también arquear muy ligeramente la espalda hacia el interior, llevando el vientre hacia el depósito, y meter un poco los riñones para que sirvan de eje de balance a los hombros. Esto no es nada fácil de explicar ni de entender por escrito. Lo intentamos.

Se trata de construir un triángulo imaginario y deformable entre los extremos de los hombros y un punto intermedio situado entre los dos riñones, de manera que los hombros bascularán a izquierda y derecha, de forma más o menos pronunciada, dependiendo las características de la curva que abordemos.

3.- Brazos y manos.

Trataremos, de una manera natural, sin forzar en absoluto, que los codos vayan ligeramente hacia el interior, buscándose el uno al otro, para evitar que por dejadez queden excesivamente abiertos. Las manos caerán sobre el manillar con la misma naturalidad dejando uno o dos dedos sobre la maneta del freno* y agarrando con todos los dedos el puño izquierdo (Salvo los poquísimos que monten sobre una dos tiempos con marchas, que dejarán un dedo o dos sobre esta maneta para espantar el fantasma del gripaje).

Los antebrazos oscilarán, lógicamente, siguiendo a los hombros cuando basculen en cada curva, y el codo interior sobresaldrá como si buscara el ápice de cada viraje.

Los músculos de los brazos irán normalmente relajados, pero con una especie de mecanismo de alerta, semejante a los pretensores de los cinturones en los automóviles. En el momento en el que el viento, cualquier irregularidad del terreno u otro vehículo comprometan nuestra debida y correcta trayectoria, bíceps y antebrazos deberán reaccionar para sujetar el manillar con firmeza, aunque sin agarrotarnos.

4. Pies y piernas.

Los pies deben de posarse sobre la estrechez de las estriberas (este apartado, obviamente, no es para las custom), apoyándose sobre la parte delantera de la planta, justo en la línea de la que arrancan los dedos. El pie del mismo lado hacia el que vira la siguiente curva debe girar sobre esa misma línea en la que se apoya, mostrando su cara interior al sentido de la marcha, al frente.

Las piernas deben replegarse contra el depósito, igual que los brazos, de forma natural y sin forzar nada en absoluto. Cuando vayamos a entrar en una curva, abriremos la pierna de ese lado, sacaremos la rodilla, guardando una línea con el mismo codo.

5. La Cabeza.

Debe de guardar permanentemente la horizontalidad, guardando siempre una línea con la rodilla abierta y el codo del lado hacia el que inclinamos la moto para hacer la curva. Se trata de que tengamos siempre una perspectiva horizontal aunque vayamos muy inclinados.

Hay pilotos, como Fonsi Nieto o Jorge Lorenzo, sobre todo, en sus épocas de 125 y dos y medio, que llevan la cabeza rígida con los hombros y la inclinan con el mismo ángulo de la moto; si hablamos de los 65º a los que se tumba una moto de Gran Premio, deben de tener una genética especial, o algún truco que desconozco, para no perder el sentido de la verticalidad.

En general.

Se trata de que todo el cuerpo permanezca atento cuando vamos en recta y, por otro lado, de que los hombros, la cintura, la cabeza, los brazos y las piernas, se amolden a cada curva; anticipando siempre estos movimientos a la llegada del viraje.

* Se explica en el apartado dedicado a cómo frenar.