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Escanear el asfalto

Vemos la forma de observar y escrutar al detalle el asfalto por el que vamos a pisar e identificar al mismo tiempo la calidad de su agarre.

En esta recomendación trataremos de despertar en el principiante su interés por el suelo que pisa. Debemos examinar minuciosamente el asfalto, en la medida de lo posible, desde detrás del manillar. El motorista no puede pasar ignorante, como el automovilista en general, sobre el piso de la carretera, sin preocuparse de si éste es más liso o más negro, de si se aguanta más o menos.

Tenemos que conseguir establecer una relación directa, y en ello nos va nuestra integridad, entre el aspecto del suelo y el agarre que puede ofrecer a nuestro neumático. Para ello, podemos ayudarnos de una especie de tabla, de una clasificación, de los distintos tipos de asfalto y su agarre. Muy negro y granulado, agarre excelente; muy claro y mostrando la grava pulida como una baldosa, peligro, asfalto deslizante; gris y muy agreste, agarre aceptable.

Pero, ¿cómo medir el agarre de cada asfalto subido en la moto? ¡Esperando al momento de derrapar!

Algunos motoristas con experiencia recomiendan pisar el freno trasero hasta hacer deslizar la rueda, de esa forma sabrás en qué medida agarra el asfalto que estás pisando.

Lo cierto es que para establecer esta relación con un solo golpe de vista, podemos ir realizando una operación mucho más simple y menos arriesgada que nos ayudará a valorar el agarre de cada suelo, su grip. Se trata de dejar deslizar la suela de la bota (esa misma bota de carretera que todos usamos con asiduidad) durante apenas un par de metros de tanteo sobre el piso, mientras circulamos con la Bandit recta y cuando ya tenemos un mínimo dominio de la moto. Iremos identificando la forma de reaccionar del pie al deslizarlo con las propiedades adherentes de cada tipo de asfalto. Si al posar el pie, se queda atrás como si una mano tirase de él, está claro que podemos confiar en ese asfalto. Si por el contrario, cuando dejamos la suela de la bota sobre el asfalto tiende a correr más que la propia moto, tendremos que poner en práctica toda nuestra atención y precaución (es rarísimo que ese fenómeno se dé en seco).

Es lo mismo que vemos hacer por TV a algunos pilotos cuando empieza a llover sobre la pista y no están muy seguros de hasta qué punto está mojada. Yo también lo hago cuando no lo tengo muy claro y el suelo húmedo tiene un aspecto engañoso; sobre todo con la niebla intensa, que lo deja jabonoso y resbaladizo, en la peor de sus condiciones, hablando del hielo aparte.

En general, cuando divisemos a lo lejos cualquier brillo sobre el asfalto deberemos activar nuestros sistemas de precaución, si luego es una simple reverberación del asfalto, mucho mejor.

Aparte del tipo de asfalto y de su estado, hay otros elementos en la calzada con los que debemos tener ojo avizor. La pintura es el más común de todos ellos, de los más peligrosos, sobre todo en mojado. Las tapas de registro y las manchas. Las manchas de aceite, tanto secas como recientes, tienen casi el mismo aspecto; las primeras agarran como el propio asfalto sobre el que reposan y las segundas., creo que no necesitan que resalte su fatalidad. En cuanto a esas manchas secas, sólo paso con la moto inclinada sobre las que identifico sin dudas porque ya las he examinado otras veces, muchas veces; y aun así, no dejo de sentir una añadida inquietud al verlas acercarse.

Por lo demás, hay otros elementos tan eventuales e inesperados, como por ejemplo un cartón. Tengo una idea muy triste y muy clara de lo que ocurre pasando bien inclinado sobre un cartón. Aunque hace muchos años, no lo olvido, como es muy lógico. Me di una buena bofetada. Otros también frecuentes, sobre todo los días de viento, son los plásticos que ondean sobre el asfalto. No tienen, en principio, nada de particular, excepto que si pasamos sobre ellos, es muy posible que se adhieran al escape dejando sobre él un feo recuerdo de difícil eliminación (con estropajo de aluminio).

Recopilamos, por tanto, algunos de esos elementos deslizantes con los que nos podemos encontrar en las calles y carreteras:

  • El relente.
  • La arena, arenilla y gravilla.
  • Los respiraderos metálicos del metro.
  • El granizo y el aguanieve.
  • Un cartón.
  • Los regueros de gasoil.
  • Las hojas de pino secas que se acumulan en los márgenes.

Hay más, desde luego, y podríamos forma incluso un catálogo de elementos resbaladizos que pudieran aparecer a nuestro paso.

Autor: Tomás Pérez Sánchez

Director de la Escuela Mutua-Portalmotos